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“Sobra mano de obra muy barata”, Secretario General de CCOO

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Esta frase tan chula sale de la boquita de todo un Secretario General de Comisiones Obreras, el señor Fidalgo. La noticia se publicó en mayo, pero yo me hago eco de ella cuando me sale de ahí, que para eso soy el que escribe.

El señor Fidalgo es “Il Capo” de los sindicalistas. Es ese tipo con barbita que parece tan seriote, y que seguro que vota a los socialistas. En realidad, a este médico de profesión lo acusan de dar un giro sindical a la derecha. Pero a mí me parece un tío cabal y me cae simpático.

Este buen hombre ha llegado a la conclusión de que, como el título indica, “sobra mano de obra muy barata”. Según él, “ya no hace falta seguir importándola”. El problema de la mano de obra que llega al país es, precisamente, su falta de formación. Es decir, tenemos miles de millares de peones y obreros, en una sociedad que debería abogar por la tecnología, la productividad y el trabajo de calidad. Pero no. En algunos sectores seguimos con técnicas más propias del siglo XVI, y dad gracias a que no han vuelto a instaurar el derecho de Prima Notte. Sí, lo de la Prima Notte es lo que viste en Braveheart, el derecho carnal de los señores feudales para con la prometida del plebeyo.

¿Habrá quien crea que la inmigración que recibimos en España se compone de neurocirujanos e ingenieros aeronáuticos? Haberlos, haylos, pero se cuentan con los dedos de una mano entre cientos de miles. Lo siento, pero no es la misma migración que se produjo a otros países de Europa años atrás. Esta masa trabajadora, ha llegado a un punto en que ya no es tan necesaria. Es decir, o se reciclan y reciben una formación adecuada, o van derechitos a engrosar las listas del paro. Las tasas más altas de paro se dan entre el personal no cualificado. También se da en otros sectores que están de capa caída, es una pena, pero la economía funciona así. El afilador, por ejemplo, ya sólo sobrevive en algunas playas con su flautín.

De repente, resulta que se ha cumplido el cupo. Pero seguirán llegando más, al menos por el momento. No pasa nada, otra regularización masiva y listos… nos echarán de la UE, pero que no digan que no somos solidarios. Yo no sé para cuando pondrán penas de cárcel para los empresarios que tengan trabajadores sin contrato, pero a mí eso me huele muy mucho a esclavitud. Por cierto, que casualmente están dando un concierto junto a mi casa y se han puesto a tocar la BSO de “Piratas del Caribe”… la realidad siempre supera a la ficción.

En fin, que el señor Fidalgo dice que hay que invertir más en I+ D+ i, y menos en traer gente sin estudios. Antes era sólo Investigación y Desarrollo, pero le han añadido la otra i para la Innovación, que tiene como más caché. Es duro saber que un sindicalista piensa así, pero hay que comprender que este señor se preocupa por el bienestar de los trabajadores en España.

“No sé si ésta es la prioridad de los gobiernos, pero hay que llenar la mochila de productividad, porque de lo contrario condenaremos al capital humano a trabajar en malas condiciones laborales. Y si esas herramientas no se compran ahora que el ciclo económico es tan próspero no creo que sea tan fácil hacerlo en el futuro“. Si cuando digo yo que el señor Fidalgo me cae simpático, por algo es.

Productividad, queridos amigos, es eso que en este país no tenemos. Más o menos, quiere decir que las horas invertidas en el tajo deben dar unos resultados acordes a las expectativas de la empresa y a los medios que ponen a nuestra disposición para ello. Ejemplo:

“Gumersindo trabaja en Compuglobalhipermeganet, una multinacional dedicada a la resolución de problemas técnicos en la red. Debería entrar a trabajar a las 9’00 pero siempre llega 30 minutos tarde, según él por culpa del metro. Nada más llegar, saluda y se pira a desayunar al bar con Ignacio y Matías. Al cabo de media hora, alrededor de las 10, sube el trío calavera y, a regañadientes, ponen el culo en la silla. Se levantan con regularidad para “echar un piti”, y a eso de las 11’30 bajan para almorzar. Con suerte, volverán de almorzar al cabo de 45 minutos, y volverán a sentar el culo inquieto durante hora y media, porque a eso de las 13’45, un poco antes de su hora, saldrán escopeteados al bar de abajo. Se ponen ciegos a cochinillo, bien regado con un tinto de la casa. Un poco trompas, suben los tres a hacer la tarde, a eso de las 16’30, y se la pasan discutiendo sobre el escote de la recepcionista y, con suerte, harán tres llamadas de las cien que deberían. A las 19’00, ponen el contestador, ya que se van en media hora y no quieren hacer horas extras. Para las 19’20, de ellos sólo queda en la oficina un olor a sobaquillo y a vino barato.”

Esta escena tan cotidiana os resultará familiar. Yo lo he vivido más de una vez. Así se trabaja en España, mayormente. Esto no es productividad. Si yo pago a alguien por trabajar, ni sale a “echar un piti” ni a desayunar ni hostias. Esas horas que no trabaje, le serían descontadas. Un poquito de seriedad… con este panorama, es lógico que el jefe piense que lo que hace falta son más horas, y no menos. Si digo 35 horas, son 35 horas con el culo en la silla y la oreja pegada al teléfono, en el caso de Gumer al menos. Si tu empresa no factura, a ti te acabarán pagando con arena. Esto es, productividad es igual a rendimiento en el trabajo. El caso de Gumer está muy extendido, y es por gente como él que en España estamos a la cola de la UE en productividad.

Esto es un círculo vicioso. A menor productividad, menores beneficios. A menor beneficio, menores salarios. A menor salario, menor ahorro. A menor ahorro, menor inversión. Y a menor inversión… menor productividad. Si podemos incidir en el esfuerzo de los trabajadores, mejoraremos en algo todo lo demás. Es evidente que si no mejoramos la productividad, las empresas no van a querer ni pagar más ni reducir la jornada laboral.

Ya me he extendido suficiente, así que os dejo con una reflexión interesante. No hace mucho, cuando hacían falta currantes, los sudamericanos podían venir como turistas y la valla de Ceuta y Melilla era más bajita. Ahora, cuando la cosa está cambiando, les falta poner un par de turbinas en Tarifa para hacer crecer el Estrecho. Qué curioso, ¿no?


Yo, de mayor quiero ser pensionista

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¡Sorpresa, sorpresa! En el futuro no habrá nada de comer en la mesa.

Por si todavía no lo habéis olido, el modelo actual de financiación del Estado es inviable. ¿Esto tan chulo qué quiere decir? Pues ni más ni menos que, o mucho cambian las cosas o lo de jubilarse y cobrar una pensión quedará únicamente en el recuerdo.

“Pero bueno, para cuando eso pase, yo habré muerto”, dirá alguno. Pues la llevas guapa.

Quizá muchos no lo sepan aún, pero yo sólo soy un estudiante. De vez en cuando, me dejo caer por las aulas de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Murcia, principalmente para hacer exámenes, pero también para echar un mus y entrar a alguna clase. La verdad, lo más interesante que he aprendido en clase es que algunos empresarios japoneses aún se hacen el hara-kiri cuando la cagan con algún negocio. Por lo demás, aprendo lo que buenamente puedo. Dicen que D. Pedro Saura da clase de Teoría Económica, aunque no he tenido la suerte de recibir ninguna de sus lecciones. En cambio, este año he quedado a cargo de D. Alberto Cámara en Derecho del Trabajo, que es hermano del alcalde. Tengo la esperanza de que algo bueno se me pegue de ellos estos años.

Y todo esto, ¿para qué? Pues para dármelas de importante, y de paso demostrar que algo entiendo sobre estos menesteres.

Y me reafirmo en lo dicho, el Estado que conocemos no tiene futuro.

Si algo he aprendido analizando datos de la economía española, es que los Estados actuales dependen de que exista un buen número de trabajadores, capaces de mantener a flote un país con sus impuestos. Bueno, y que, si existe un déficit, se financia con inversiones de fuera. En caso contrario, llevaríamos todos taparrabos y esto sería Sierra Leona.

España respira, además, gracias a la inmigración. Sin ella, no habría trabajadores ni dinero para pagar pensiones ni construir hospitales o colegios. Mal que te pese, esto es así. Por lo menos, hasta que el dinero crezca en los árboles. ¿Por qué?

Cuando una población envejece, como pasa en España, las parejas sólo tienen un hijo, con suerte dos. Hay que pensar en lo siguiente. Ese hijo deberá mantener, con el sudor de su frente y sus impuestos, las pensiones de sus padres. Dos padres, un hijo, mal asunto. Lo ideal es que, por cada abuelete, hubiera 3 ó 4 trabajadores sanos y fuertes. Entonces, tenemos un problema, porque los abueletes viven muchos años, y más que van a vivir aún, y la natalidad sólo va para abajo. Es difícil tener hijos cuando no se tiene una casa. Es difícil tener una casa sin un buen jornal. Es difícil tener un buen jornal sin un trabajo fijo. Es difícil criar un hijo trabajando de sol a sol. Y encima, es difícil hacerlo si para ello hay que renunciar a vivir.

Se hace entonces necesario que lleguen nuevas espaldas para cargar con el peso de la sociedad. Espaldas jóvenes que aguanten bien unos latigazos. Aunque, es difícil que lleguen inmigrantes eternamente, porque digo yo que algún día se acabarán de donde los manden. La inmigración en masa y sin cualificación, trae otros problemas sociales y económicos, que no voy desenterrar por el momento. Pero vuelve a surgir el problema, ya que esta gente que viene tiene los mismos problemas, en incluso algunos de propina, y necesitan que se les ayude. Más gasto extra, y en el futuro más bocas que alimentar. Es un círculo vicioso. La solución pasa por arreglar las cosas desde el principio. Vamos a centrarnos.

No somos esclavos, pero últimamente parece que se vive para trabajar, cuando se debería simplemente vivir mejor y trabajar lo justo. Quizá podríamos mejorar el panorama. Yo os cuento un poco mi idea de un mundo mejor, y si parece buena la mandamos a la Moncloa con un lacito rosa.

Creo que el problema está claro. Para mantener este Estado del bienestar, hace falta tener hijos. Hacer hijos sabemos todos, así que vamos a centrarnos en facilitar su llegada.

En primer lugar, reducir la jornada laboral y adoptar el horario europeo. Trabajaríamos de lunes a viernes de 9’00 a 16’30 ó 17’00, aproximadamente, con una hora o media hora para comer, y si lo hicieramos en el comedor de la empresa, a buen precio y buen menú, hasta los jefes ganarían con el cambio. Los niños saldrían tan contentos del colegio, y podrían estar con sus padres, que además serían más felices y podrían vivir como personas, no como borregos.

Con las 35 horas, algunas empresas podrían contratar más empleados a tiempo parcial o completo, caso de que trabajaran los fines de semana, con lo que se generaría más empleo. Siempre, claro, que el Estado facilitara la contratación de estos trabajadores retocando un pelín su política fiscal. Queremos fomentar el empleo, por lo que habrá que incentivar la contratación.

Con el horario europeo, se abriría un poco el país a la UE. Las oficinas tendrían mayor y mejor comunicación con sus homónimas europeas, y se facilitarían los tratos comerciales con ellas. Esto va de puta madre para equilibrar la Balanza de Pagos y exportar cochinadas por el mundo, como por ejemplo jamones y futbolistas borrachos. Quizá, además, se aumentaría la productividad del trabajo en España, concentrándolo más y reduciendo las pausas, lo que aumentarían tanto beneficios como salarios.

Coño, y ya que estamos vamos a subir el SMI hasta los 1.100 €, que seamos europeos para todo.

Ya ganamos más, hay más trabajo y de más calidad. Prosigamos.

Ampliando la oferta de viviendas en alquiler, construyendo mucho más VPO, y estableciendo un precio fijo y unitario por m2, en función de una serie de variables, se acabaría la especulación. Si existiera mayor oferta que demanda, sólo habría que trasladarse a una casa más barata, como ocurre en Alemania, que tiene más de un millón de viviendas vacías. Así, los jóvenes no tendrían que pagar 500 € por alquilar un agujero compartido, y podríamos evitar que saliera más rentable comprar e hipotecarse a 40 años por los mismos 500 ó 600 €. No me jodas, si como mínimo te sueltan 1.100 boniatos, ya no duele tanto alquilar un apartamento guapo de esos de VPO que habrán construído por 300 lebreles al mes. Lo que viene siendo un picadero guapo. Se fomentaría, además, la movilidad de los factores, que así es como se llama a las personas humanas en economía, fíjate tú. Al no estar atados a una hipoteca de por vida, podremos pensar en vivir la vida, y partir en busca de aventuras y enfermedades de transmisión sexual.

Si el valor de una hipoteca no debe superar el 30% de un salario… ¿por qué no hacerlo Ley? Ya se hace en otros países. Verás tú si se compran menos casas y se llenan los pisos del Estado en alquiler. Siendo el Estado el arrendatario, además, obtienen ingresos extra para financiar proyectos para apadrinar búhos y cosas así.

Con estas medidas, ya tenemos una vida más cómoda. Podemos pensar en independizarnos y tener hijos. ¿Qué tal si el Estado diera los dos hijos como familia numerosa? ¿Y si mutiplicaran por dos todas las ayudas a los padres? Quizá nos animaríamos con un tercero.

Ahora hacemos algo bueno de verdad. Implantamos una enseñanza bilingüe y obligatoria. Le añadimos el primer año gratuito de Universidad, para todos, y luego becas en función de los resultados. Ahora, decimos que la mayoría de edad pasa a 21 años. Pasamos a vender el alcohol en un sitio llamado Licorería Estatal, y cedemos toda competencia al Estado. Sólo el Estado puede vender alcohol en sus establecimientos, deja de ser un negocio lucrativo en España y todas las ganancias van a parar a las arcas públicas. Se permite la venta de bebidas a locales con licencia, previa compra al Estado.

Por último, mejoremos la calidad de los transportes. Una ciudad debería poder recorrerse en bicicleta. Adiós atascos, adiós contaminación. Casi todos los trayectos en ciudad son de menos de 5 kms. Si eso lo hago yo en 15 mins sin dar pedales. Tengo comprobado que tardo más en hacerlo en coche, casi el doble. Y tardaría aún menos si no tuviera que jugarme la vida en la carretera. Con lo que se disfruta paseando en bicicleta, qué falta de mundo tenemos en España. ¿Y a qué se espera para continuar con el metro y el tranvía? Y si tanto problema dan las calles muy céntricas y angostas… ¿por qué no se peatonalizan? En Japón, una persona no puede comprarse un coche si no posee una plaza de aparcamiento previamente. Dos coches, dos plazas.

Bueno, que me desvío del asunto. Ya iba camino de votar a Los Verdes.

Lo que quiero decir, es que con el camino que llevamos, el sistema no puede mantenerse. Yo creo que con estas medidas algo arreglaríamos, y de paso mejoraríamos un poco la calidad de vida. Si se os ocurre algo mejor, estamos a tiempo.

Si el ministro dice que quieren aumentar la fecha para jubilarse, es porque saben que no pueden mantener las pensiones a largo plazo. Y aún así, nadie te va a garantizar que puedas cobrar una pensión algún día. Yo no sé que va a ser del país sin los viajes del Imserso, con la ilusión que me hacía ir a Benidorm.

En la teoría, todos los sistemas económicos tienden, tarde o temprano, a colapsarse. Como si el universo se plegara sobre sí mismo. Como Marty McFly en “Regreso al Futuro”, cuando empieza a desvanecerse porque sus padres parece que no van a llegar a enrollarse. Supongo que no querrás que te pille en medio y desvanecerte para siempre.

En cualquier caso, siempre podemos esperar un par de años, a que el cambio climático que hemos provocado destruya el mundo. O esperar a que EEUU nos declare parte del Eje del Mal y nos invada, para no tener que importar más jamón serrano ni tener que antenizarse para ver los partidos de la Sexta.