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La huelga de transportistas, o cómo es posible que la gente sea más estúpida que mi pene
Llevo algunos días oyendo hablar al populacho sobre la imparable escalada de los precios y sus consecuencias para nuestros bolsillos. Es curioso, pero cuando se trata de resolver los problemas económicos del país, hasta el más necio se convierte en un experto economista. Esta mañana, sin ir más lejos, he visto a Massiel dando una ‘clase magistral’ sobre la crisis y sus devastadores efectos a corto y medio plazo, no te digo más.
Básicamente, el pensamiento generalizado es que “los políticos nos llevan a la ruina”. Si el que subscribe es votante del PP, la queja es más concreta: “Zapatero nos lleva a la ruina”. Pero ándate con ojo si pretendes hacer oposición a uno de estos individuos, porque razonar con ellos es como intentar explicar a una cabra la razón por la que no debe comerse el espumillón que rellena el sofá.
El detonante de la crisis actual, como no puede ser de otro modo, es el vil metal. La imparable escalada de precios, en cuyo trasfondo se encuentra el petróleo, y la subida de los tipos de interés, han hecho saltar por los aires la confianza y la paciencia de una muchedumbre enfervorecida.
No. En ambos casos, Zapatero no tiene la culpa. De otras cosas puede que sí, pero de llevar al país a la ruina ya nos encargamos nosotros solos. ¿Por qué? Vamos a ver.
1. El petróleo, ese gran desconocido
El petróleo es un bien escaso. Como bien escaso que es, la producción se encuentra limitada y la pujanza de los tigres asiáticos, tal que China, hacen que la demanda supere con creces a la oferta actual de oro negro. La consecuencia inevitable es que, a mayor demanda, los países miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) se encuentran en disposición de subir el precio.
La gran pregunta es, ¿cuánto? Pues, desgraciadamente, tanto como quieran. Esto no es como vender naranjas, que todo el mundo puede producirlas y, si no te gusta el precio, se las compras a otro o te las cultivas tú mismo. O le compras el crudo a la OPEP, o no compras, así de simple.
¿Es España miembro de la OPEP? No. En España no hay petróleo. Lo peor no es que no haya petróleo, es que además, para producir la energía que necesitamos, la que se chupa nuestro coche, nuestro aire acondicionado, nuestras bombillas de bajo consumo o nuestra pobre y maltrecha industria, requerimos petróleo.
“Bueno, hay energía hidroeléctrica”, dirán algunos. Sí, haberla, hayla, pero en España lo que no hay es tantos ríos ni tanta agua, y, por consiguiente, no hay suficientes saltos de agua para generar la energía que consume el país.
“Y qué hay de las renovables, como la solar o la eólica”. A largo plazo estaría bien, pero aún no es del todo rentable producirla, y te recuerdo que el problema lo tenemos HOY, no a largo plazo, y las soluciones deben estar orientadas en este sentido.
“También podrían rebajar el precio de la gasolina, que he oido que el 50% son impuestos“. ¿Y qué solución sería esa? A la larga, el precio seguirá subiendo, y rebajando el impuesto sólo conseguiríamos mermar la capacidad de actuación del Estado, que tendría que reducir su financiación en la Sanidad o la Educación. Además, deberías saber que la mayoría de ese impuesto va a parar a manos de la Unión Europea, y no a las del Gobierno español, que apenas se queda con veintitantos céntimos del total para destinarlas al Estado del Bienestar. No, aquí no se puede hacer nada, o mejor dicho, mejor no hacer nada.
La solución, mal que nos pese, pasa por comprar una bici, ahorrar energía y aguantar la que está cayendo. A medio y largo plazo, por supuesto, se deben mejorar las infraestructuras para reducir los costes del transporte de mercancías y pasajeros, véase líneas férreas al más puro estilo de la Europa central. Más aún, si queremos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, mucho me temo que tendremos que invertir en impopulares centrales nucleares, a la espera de la fusión fría, y aguardar con calma a que la nueva generación de automóviles incluya la ansiada pila de combustible para sustituir a la flota actual de petróleo-dependientes. Aquí el Estado sí que tendrá culpa y margen de maniobra suficiente.
Resumiendo muy mucho. A menos que el señor José Luis Rodríguez Zapatero tenga un pozo petrolífero en su jardín, no se le puede culpar de nada más que de falta de reflejos para esquivar la lluvia de improperios.
2. Los precios se hacen mayores
La subida de precios viene motivada por el punto anterior. ¿Cómo se llevan los productos del punto A al punto B? Con camiones, barcos, etc. Medios de locomoción que se valen de gasoil para su cometido. Pues ya está. Si vale más mover el producto, vale más el producto, esto es matemática y sentido común.
¿Acaso tiene Zapatero un camión y se dedica a transportar ganado? Creo que no.
Ahora bien, sí es cierto que transportistas y pescadores lo pasan mal, pero… ¿qué le vamos a hacer? Las reglas del juego son iguales para todos, queridos amigos, y si no os gustan, siempre podréis huir a algún paraíso comunista, que creo que en Cuba viven todos como reyes.
Si la flota gallega no puede competir en costes con la marroquí… renovarse o morir, amigos. Que hay que ver los barcuchos con los que salen a faenar, no me extraña que no les salga rentable. Hay que invertir en capital, en renovar la flota, que sin ambición no se llega a ninguna parte, y en este mundo sólo los más fuertes sobreviven. Además, si tan poco pagan y tantos intermediarios hay… ¿por qué razón no son ellos mismos los que hacen llegar el producto al consumidor? ¡Qué bien vivimos, compañero!
Tiene difícil solución lo del carburante, sí. Pero su guerra, no os equivoquéis, no es la nuestra. Están perjudicando al consumidor y aumentando más los precios. Ellos son, en su mayoría, autónomos sin dueño ni amo. Pactan sus precios por transporte libremente, y según lo que declaran, pagan unos impuestos. Pues bien, resulta que además de reducirles los impuestos, poco se puede hacer por ellos. Sólo corren el riesgo de que otro lo haga más barato, pero entonces, ¡no me jodas! ¡Simplemente se trata de que no quieren trabajar en un mercado de libre competencia! Pues bienvenidos al mundo real, en el que siempre hay alguien que lo hace más barato.
¿Acaso pretenden que el Estado les pague el gasoil con el dinero de todos los españoles? Pues va a ser eso.
3. Mi hipoteca, peor que un hijo tonto
¿Tienes una hipoteca contratada a interés variable? Lo siento por ti. ¿Acaso fue Zapatero a verte para convencerte de que compraras una casa? Lo dudo.
Para mí, como ahorrador, es un buen momento. Los intereses que me ofrecen son muy atractivos. Yo pago al contado, para evitarme los intereses, y no tengo prisa por comprar una casa, y menos mientras veo como los precios se desploman.
“Una vivienda es una buena inversión”, “los precios de las casas nunca bajan”, “alquilar es tirar el dinero”… ¿cuál de tus amigotes ha hecho las veces de asesor financiero y ha soltado alguna de estas perlas? Pues cuando te lo cruces, pártele los dientes, porque ahí tienes a tu culpable. Y la próxima vez, consulta a un profesional. Ojo, profesional, no promotor inmobiliario ni comercial bancario.
La estabilidad económica, que es una cosa de la que ya hablamos aquí, tiene mucho de variable. En economía existen ciclos de expansión y ciclos de reajuste o recesión. En 1991 hubo una crisis importante y, hasta hoy, no nos habíamos acordado de ella.
Ahora, llama de nuevo a nuestra puerta. Los bancos han cometido ciertos excesos y han dado dinero a gente que no era de fiar. Ahora que pintan bastos, se recluyen en sus madrigueras y suben los intereses, léase Euribor. Fijar el tipo de interés, que es más o menos lo que se estima que cuesta el dinero, es cosa del Banco Central Europeo, no de ZetaPé, así que ya sabes quién NO tiene la culpa de que te suba la hipoteca, patán. Huelga decir que, a mayor inestabilidad e incertidumbre, como sucede actualmente, mayor es el tipo de interés que fija el Banco Central.
Insisto. Te has dejado engañar, y lo siento, pero la culpa de comprar una casa en esas concidiones, querido amigo, es sólo tuya, y de nadie más.
4. Conclusión a grandes rasgos
La cosa está muy mala, es cierto. Pero la verdad es que el Gobierno no puede hacer nada, más allá de capear el temporal y esperar tiempos mejores. La crisis es mundial.
Lee libros y revistas de divulgación, estudia modelos económicos, repasa la historia económica pasada y reciente, comprende las peculiaridades de la organización económica mundial actual, y reposa en casa todos estos conceptos para emitir un juicio de valor, que proponga soluciones al conflicto y no una mera crítica sin fundamento. Pero por favor, deja de escuchar la Cope y léete el programa del PP la próxima vez antes de votarlos. Ni España se rompe, ni Zapatero es el diablo.
Dios bendito, que esto es como culpar al Gobierno de que se me haya estropeado la lavadora o de que mi perro ladre de madrugada.
Recordad que más vale ‘parecer imbécil, que abrir la boca y confirmarlo’.
Crisis inmobiliaria, financiera y de confianza
Tenemos el blog que parece un descampado. Lo sé, da penita, pero sólo puedo prometer que cambiaré.
Para redimirme, he decidido facilitar información clasificada, de la que circula por la Red de Redes desde hace un mes aproximadamente, y que a estas alturas ya es de dominio público. Parece provenir de la cosecha privada de Don Leopoldo Abadía, ilustre profesor del IESE Business School ahora en el Grupo Sonnenfeld, y se trata de una explicación magistral de la crisis actual que padecemos.
El tocho supongo que vería la luz hace algún tiempo, pero llegó a mi pantallita gracias a ser portada de Menéame con tropecientos mil meneos, vía Nacho Giral, que es a su vez Socio Fundador y Director General de Viajes de atrapalo.com. Así que ya veis, recién salido del horno, información de candente actualidad. Pero bueno, si es que hubiera alguien aún que no tenía conocimiento del asunto, que ya es raro teniendo en cuenta la rapidez a la que funciona en la Net española el ‘copy- past’ y la poca variedad de contenidos que provoca esta barbarie de fusilamientos en masa, yo lo dejo caer.
Me vais a permitir que no reproduzca aquí el documento íntegro, pero hay razones para ello. En primer lugar, están las cuestiones éticas y morales, ya que no me parece correcto aprovecharme del trabajo de otros sin enriquecerlo una miajica siquiera. Por otro lado, tenemos que se trata de un texto bastante extenso y que puede llegar a cansar a quien no le interese realmente el tema, por lo que optaré por redirigir al contenido original y dejar a vuestro libre albedrío su estudio. Por último, aun sin saber a ciencia cierta si Nacho fue el primero, creo que se ha hecho merecedor de la gloria y el consiguiente tráfico a su favor, que para eso la World Wide Web nació con una clara orientación al hipertexto. Así que ya sabéis, si tenéis un rato y todavía no sabéis de qué va esto de la crisis, realizad una buena lectura comprensiva de este artículo.
El resumen que voy a hacer en diez puntos de la crisis actual no lo explica todo al detalle, como es lógico, pero sirve para la misión que me ha sido encomendada. Vamos a ello.
1. Estamos en el año 2001. La Reserva Federal de EEUU baja el precio del dinero, del 6′5% al 1%. Los tipos de interés, en general en todo el mundo, se reducen de forma nunca vista y durante un largo período de tiempo.
2. El mercado inmobiliario, sector en alza, lo aprovecha. La gente se lanza como loca a comprar casas y éstas duplican su valor rápidamente. Una simple Ley de oferta y demanda. Hay relativamente poca oferta para la ingente cantidad de compradores que llegan amparados por unos intereses bajísimos.
3. Los bancos ven dinero fácil y empiezan a conceder créditos hipotecarios de alto riesgo. Surge el término subprime, es decir, hipotecas concedidas a personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo y sin propiedades, en inglés denominados ‘ninja’ (no income, no job, no assets), que tienen un riesgo medio-alto de impago, en contraposición a las hipotecas prime, con un bajo riesgo de impago. Por supuesto, cuanto mayor es el riesgo del crédito mayor es el interés que se cobra, así que todos contentos.
4. Bonanza económica mundial y efectos de la globalización. Los bancos y cajas se prestan dinero unos a otros alegremente, que es reinvertido en la concesión de nuevos créditos hipotecarios. Como garantía de pago, los bancos empiezan a vender sus derechos de cobro en paquetes financieros “titulizados”, es decir, los créditos hipotecarios que tienen contratados con sus clientes corren ahora de mano en mano como forma de pago para financiar nuevos préstamos hipotecarios. Un bola del copón, vamos.
5. Crece la burbuja. Los precios están desbocados, la demanda parece insaciable, y las promotoras echan humo. Los bancos y cajas alimentan la situación y obtienen beneficios record. Como nada en este vida, es infinito, salvo el universo en sí mismo y la codicia de unos cuantos, se masca la tragedia.
6. La burbuja acabó por explotar. Todo lo anterior se basaba en que los ‘ninja’ pagarían sus hipotecas, pero en 2007 sucedió que los precios de la vivienda en EEUU se desplomaron. El mercado inmobiliario daba síntomas de agotamiento y se empezaba a colapsar. Resultó que los norteamericanos se dieron cuenta de que estaban pagando por sus casas mucho más de lo que en realidad valían.
7. El mercado terminó por colapsarse, ya que las ventas se habían parado en seco y a la oferta de los promotores había que sumar ahora la de los particulares. Los precios cayeron en picado. La situación económica dejó de ser buena y algunos ‘ninja’, sencillamente, no podían o no querían pagar. Otros optaron por quemar la casa e intentar estafar al seguro, eso quedó a gusto del consumidor.
8. Llega la crisis financiera. Los paquetes financieros que se vendían los bancos ya no valen nada y todos quieren recuperar su dinero. El dinero ya no rula tan alegremente, las cámaras están vacías y los ratones tristes llorando en una esquina. En España, bendito país, los bancos al menos están obligados por Ley a tener una buena reserva de dinero, así que no resuena tanto el eco en las cámaras acorazadas. En cualquier caso, hay bancos que no disponen de dinero efectivo, la crisis de liquidez, caso del Northern Rock en el Reino Unido, el American Home Mortgage y el First Magnus Financial en EEUU. Llegan las primeras quiebras y las suspensiones de pagos del sector inmobiliario. En definitiva, llegan las madres mías.
9. Por extensión, el pequeño ahorrador de Llanes, ganadero de profesión, que se creía al margen de la crisis, se ve afectado. El dinero que celosamente ha ido amontonando en su cuenta, ha sido prestado por su banco a otro banco, que a su vez se lo ha prestado a un ‘ninja’ para su hipoteca, cosas de la globalización, y ahora resulta que ese dinero… sencillamente ya no existe físicamente.
10. Al final, la crisis se ha transformado en una crisis de confianza. Los bancos no se fían unos de otros, así que aumenta irremediablemente el valor del dinero. Suben los tipos de interés y se endurecen las condiciones para obtener un crédito ante el creciente riesgo de impago. La cosa se pone fea y nos echamos las manos a la cabeza.
En conclusión, resulta que la crisis nos afecta a todos de un modo u otro.
La bola ya ha empezado a rodar. ¿Cuándo parará? Nadie lo sabe con seguridad. De momento, se ve mierda hasta donde alcanza la vista. Dicen que es peor que la Crisis del 29. ¿Cuánta gente veremos esta vez saltar por las ventanas?
Argelia nos hace la pirula
Evo Morales y sus jerséis de punto crearon escuela, una nueva tendencia. Aún me pregunto cómo es posible que se le permita la entrada al país después de su mágica “nacionalización de los hidrocarburos“. Argelia sólo sigue el ejemplo.
España es energéticamente dependiente. Como el resto de Europa. A nadie debería sorprender esta afirmación. Pero, ¿realmente qué significa esto? Pues que la energía que consumimos proviene en su mayoría de otros países. Petróleo y gas natural son los cereales que nos desayunamos en la piel de toro.
| Consumo energía España | % |
| Petróleo | 49 |
| Gas natural | 20′9 |
| Carbón | 12′6 |
| Nuclear | 10′8 |
| Energías renovable e hidráulica | 6′7 |
| Total | 100 |
Fuente: Asociación Española del Gas SEDIGAS 2006
Ya sea oro negro, ya sea gas del bueno, en el terruño no tenemos. Ninguna poseemos, pero a ambas necesitamos.
| Producción energía España | % |
| Nuclear | 48′7 |
| Carbón | 19′6 |
| Energía renovable e hidráulica | 31 |
| Gas natural | 0′5 |
| Petróleo | 0′2 |
| Total | 100 |
Fuente: Asociación española del Gas SEDIGAS 2006
Los países de los que las empresas españolas se abastecen no disponían en el pasado de los recursos económicos y tecnológicos necesarios para explotar las materias primas, así que se dejaban hacer. Como una quinceañera primeriza, mientras nuestro insigne país se la iba calzando.
Evo Morales dijo un día “basta”, y decidió que ya estaba bien de robarles “su petróleo”. Aquél que sin ayuda nunca hubieran explotado. España en particular, y los países desarrollados en general, no hubieran invertido ni una miserable rupia en su país de no ser por ese negocio, y probablemente ahora mismo su familia estaría muriendo de varicela o disentería. Con la “nacionalización” antes mencionada, los indígenas se lo quedaron todo, incluídas las infraestructuras. Se obligó a las empresas que allí operaban a “entregar la herramienta” y a someterse a los deseos del dictatorial dirigente boliviano. Todo sea por no abandonar sus miles de millones invertidos, sin más. Una bajada de pantalones en toda regla.
Tiempo después, otro vetusto colaborador ha decidido rebelarse. Argelia se pone farruca. “Tengo el dinero, las reservas, el mercado y la tecnología, ¿qué es lo que puedes aportar tú?”, decía el ministro de economía del país africano a las multinacionales que allí operan, tales como las españolas Repsol y Gas Natural. Y nuevamente, se quedan con refinerías, gaseoductos y oleoductos, por las bravas. Mal rollito, nene. ¿Por qué? Pues por esto.
| Procedencia Gas Natural en España | % |
| Argelia | 32 |
| Nigeria | 20′1 |
| Países del Golfo | 16′7 |
| Egipto | 13′5 |
| Trinidad y Tobago | 9′5 |
| Noruega | 6 |
| Otros | 2′2 |
| Total | 100 |
Fuente: Asociación Española del Gas SEDIGAS 2006
Y ahora, ¿qué hacemos?
La situación está chunga. En Europa, son Rusia y Noruega los únicos con petróleo y gas natural, aunque sólo Noruega haga un uso adecuado del suyo. Mientras tanto, por el sur es principalmente Argelia, hasta ahora aliado de España e Italia, quien parte la pana, como demuestra el hecho de que se estaba construyendo un segundo gaseoducto en dirección a la península. Rusia está teniendo su particular tira y afloja con la Europa central, como pudimos ver este invierno pasado. Argelia ya veremos lo que decide ahora, además de subirnos las tarifas un cojón y parte del otro. Si quieres te hago un plano de la situación actual. Atento.

Fuente: INOGATE
Si llegas a verlo, sólo falta que nos hagan la puñeta Oriente Próximo y Medio, y ya estaremos definitivamente jodidos. Veremos en qué acaba todo esto. De momento, a las subidas de tipos de interés habrá que sumar un aumento de la inflación y de la factura de la luz. Ahora, una sequía de esas de tres años sin llover, y el país a tomar por culo.
¿Aún no ves las señales? Llega una crisis gordísima. Agárratelos bien.
Hipoteca for Dummies
Cuando uno introduce en el buscador de Google la palabra crédito, aparecen como resultado cerca de 60 millones de páginas en castellano que mencionan la palabreja. Comparadas con las casi 70 millones de páginas que incluyen la palabra sexo, la cuestión no es baladí. De hecho, existen menos páginas que hablan de fútbol, para que te hagas una idea de cómo está el asunto.
El dinero no crece en los árboles, por lo que es necesario ganarlo. En ocasiones, uno necesita grandes sumas de dinero para un fin concreto. Cuando esa suma de dinero prestado va destinada a la adquisición de un hogar, se le llama hipoteca.
Básicamente, una hipoteca es un crédito a un plazo exageradamente largo de tiempo que conceden bancos y cajas para atarte en corto de por vida, que permite comprar paredes. Para hacerlo bonito y dar la impresión de que tú controlas tu vida, te dicen que te financian la adquisición, pero realmente ellos han puesto la pasta y tú serás un inquilino durante décadas.
Un banco o caja, como por todos es sabido, es una empresa. Una empresa que presta dinero a cambio de su devolución con intereses, y que ocasionalmente gestiona, como le viene en gana, el dinero que tú les dejas a ellos. Antiguamente se les llamaba usureros o carroñeros, término que vuelve a ponerse de moda, por cierto.
Los bancos o cajas no guardan tu dinero en una cámara acorazada, si no que se lo prestan a otra gente, previa reserva de lo que estipula la Ley. A ti, a cambio de darles tu pasta, te dan una libretita en la que dice cuánto dinero debería haber en tu cuenta. En contabilidad, al dinero que entra se le llama “haber” (ingresos), y al que sale se le llama “debe”(gastos). Si un día todos los clientes de un banco fueran a exigir su dinero en metálico, el caos se apoderaría de la muchedumbre, lincharían al director y ajusticiarían a los empleados, porque apenas podrían entregar el 20% de lo que se les pide. ¿Recordáis el corralito argentino?
Después de aclarar estos aspectos técnicos, ahondaremos en el asunto de las hipotecas.
El ciudadano medio español, que es ese que sale en las películas de Pajares y Esteso, pide en torno a 150.000 € para financiar su casa. Esto no lo digo yo, lo dice cualquier site especializado, y ya que tienes el Google a mano puedes verlo tú mismo. Euro arriba, euro abajo.
Hace años, cuando las casas aún eran un derecho y no un privilegio, el ser humano seguía pidiendo créditos para comprar paredes y techo. Por aquel entonces, los tipos de interés eran tan altos que daba vértigo pedir dinero, en torno al 8- 10%, pero como las cantidades estaban en torno a los 30.000- 40.000 € y los plazos eran de unos 10- 15 años, uno se arriesgaba. En España no se estilaba eso de los alquileres, por bajos que fueran, ya que uno podía comprar una casa y vivir para verla pagaba. Por desgracia, esos tiempos pasaron.
La jóvenes se hicieron adultos, y, como sus padres, ellos también quisieron tener un hogar propio. Pero no se conformaron con una, si no que empezaron a comprar casas hasta para ir a veranear como vulgares, que diría un amigo mio. Para que la gente tuviera una casa donde remojar sus carnes flojas y sus partes pudendas durante un mes al año, hizo falta que alguien las construyera. Las promotoras gobernaron el país, y la grúa sustituyó al pino carrasco en lo que antes era… bueno, en el norte sería un floreciente vergel y en el sur eran cuatro matorrales de esos que ruedan por el desierto. La cuestión es que la gente se lanzó a comprar casas, que era la costumbre, y las promotoras se hincharon a vender las que hacían. Esto se hizo gracias a que los tipos de interés estaban bajos y a que la economía española estaba en auge.
Es decir, por un lado tenemos una demanda insaciable, y por otro una oferta creciente. A esta situación se le llama burbuja inmobiliaria. Las burbujas de este tipo, tienen como peculiaridad que, al existir una gran demanda, superior a la oferta, los precios suben. Suben tanto los precios que llega un momento en que la realidad se ve distorsionada. Un piso no vale lo que su dueño dice que vale, si no lo que el mercado está dispuesto a pagar, y cuando oferta y demanda se equilibran, la realidad supera a la ficción y sale a la luz que los pisos cuestan en torno a un 20-25% más de lo que realmente valen.
El marisco está de bueno que te cagas. En Navidad, en las pescaderías la gente se abalanza sobre los cajones de hielo con el único objetivo de llenar sus manos con el preciado alimento. La consecuencia es que durante todo el año el marisco tiene un precio asequible, pero en Navidad hay quien ofrece sus órganos a cambio de un kilo de langostinos. Es la ley de la oferta y la demanda, y con las casas pasa igual. Para cuando pasan las fiestas, el precio del marisco recupera su equilibrio.
Pues aquí ya se está acabando la fiesta.
Muchos conocerán al Euribor. El Euribor es un tipo de interés que utilizan los bancos para prestarse dinero entre ellos. Muchos bancos y cajas han adoptado el Euribor como tipo de interés de referencia para prestar dinero en las hipotecas, y por lo general a este interés se le añade un pequeño porcentaje, que suele ser algo como Euribor + 0′33%. Esto quiere decir, simple y llanamente, que si el Euribor, que es el interés al que los bancos se prestan dinero, está al 4′5%, a ti te dejarán la pasta al 4′83%. ¿Por qué? Pues porque ya hemos dicho que los bancos y cajas son empresas, y si tienen que pedir dinero a otro banco para dejártelo a ti, se tienen que asegurar de que ganarán algo con ello.
El Euribor, como todos los tipos de interés, se ve afectado por la situación de la economía internacional. La inestabilidad afecta de manera negativa a la confianza de los bancos a la hora de prestar dinero, pues puede que no vuelvan a ver ese dinero jamás. A principios de los 90, la cosa estaba un poco difícil. Alemania estaba dividida, Europa en general estaba dividida. La UE estaba en pañales, y unos beligerantes EEUU, que se supone debían guiar hasta buen puerto al mundo, sembraban el pánico por doquier en su propio beneficio. La Guerra Fría era actualidad, y en el Golfo Pérsico la situación era muy grave.
Con semejante panorama , los intereses eran de vértigo.
Pero Alemania se reunificó y se convirtió en el motor de una UE que comenzó a dar verdaderos pasos de gigante. Se acabó la Guerra del Golfo y el mundo permaneció en paz durante un tiempo. La confianza fue en aumento y apareció la globalización, que favoreció la competencia y el acceso a miles de mercados. Eran buenos tiempos. Desde 1992, los tipos cayeron año tras año, hasta quedar por debajo del 5%, e incluso rozando el 3%.

Evolución tipos de interés
La economía española, que venía de una etapa difícil y crecía a un ritmo increíblemente bueno, se topó con unos tipos de interés en mínimos históricos, y el españolito medio se adaptó rápidamente a estos tipos bajísimos.
Esta época de tipos bajos, rondando el 2%, coincidieron con una pequeña crisis en Alemania. Para sacar a este país de su bache, los Bancos Centrales mantuvieron los tipos muy bajos, pues la UE dependía en gran parte de lo que pasara en la economía germana. En España nos tiramos de cabeza a la piscina sin saber ni siquiera si había agua. En apenas 5 años de tipos bajos, la cosa en la piel de toro se tomó por algo perdurable, cuando las situaciones económicas tienen de perdurable lo que yo de monje tibetano. Como era de esperar, Alemania se fue recuperando, y los tipos de interés comenzaron a subir, pues ya no era necesario mantenerlos tan bajos para favorecer la inversión en el país teutón, y además había que contener la inflación en la eurozona, que sube demasiado con unos tipos tan bajos.
Poco a poco, el compañero de Pajares en sus correrías escandinavas, que había pedido esos 150.000 €, se vio con el agua al cuello. Había hecho un gran esfuerzo para adquirir una vivienda, y con su sueldo de mileurista no tenía para mucho. De repente, se ve con una hipoteca a 40 años, atado de por vida, con unas mensualidades que se llevan más del 60%, incluso el 70%, de su salario.
En su día, al contratar una hipoteca, uno pensaba en reducir al máximo la cuota a pagar. Cuando Federico Cojones Bienamarrados fue al banco a pedir que le dejaran los cuartos, los comerciales le dijeron que los tipos de interés estaban por los suelos desde hacía años. No le informaron de que esta situción no se mantendría mucho tiempo, y contrató su hipoteca por 40 años a un interés variable de Euribor + 0′33%. Nadie le habló del interés fijo, y, si lo hicieron, le dijeron que eso sólo lo daban a 20 años y con un interés algo mayor. Federico debió contratar ese interés fijo, pues ahora, y durante muchos años, pagaría bastante menos, y habría aprovechado verdaderamente la situación de tipos bajos. Federico olvidó que un banco es una empresa, y que, como tal, le querían sangrar a base de bien.
Este año, la familia Cojones Bienamarrados no podrá disfrutar de vacaciones, y sus intentos por vender el hogar de sus desdichas resultan infructuosos. Si le hubieran dicho que por esa casa por la que pagó 250.000 € no le ofrecerían hoy más de 200.000 €, se lo hubiera pensado mejor. A Federico lo tienen bien cogido por sus apellidos, esperemos que salga de ésta.
¿Y qué pasa si no pagamos? Pues mira chico, te recuerdo que la casa no es tuya realmente. Si no pagas, tu banco contactará contigo para hacerte saber cómo está la cosa. Intentarán buscar una solución, como arrejuntar varios préstamos en uno o ampliar tu hipoteca 10 años más para reducir las cuotas, pues ellos son conscientes de que vender casas ya no es tan fácil, y no son una inmobiliaria. No sufras, pues nadie irá a tu casa a partirte las piernas ni a ponerte unos zapatitos de cemento. Sólo en última instancia, si nos negáramos a cumplir, ejecutarían al deudor. Primero te añadirían a la lista de morosos del mundo y nadie más te prestaría dinero, y después pondrían tu vivienda a subasta pública, para cobrar lo que se les debe.
Y bueno, como el post ha quedado eterno, no vamos a añadir nada más al respecto. Sólo queda recomendar a nuestros lectores que sean realistas. Desde aquí, no recomendamos que nadie destine a la compra de una casa más del 30% de su salario. Si ves que no llegas, puedes optar por alquilar algo. Si ni así llegas, siempre puedes probar la experiencia de vivir en Europa, donde los salarios son de verdad, las condiciones mucho mejores y los precios más realistas. Al menos, hasta que la situación mejore un poco. Aunque claro, puede que la cosa no mejore nunca…
Spain is really different, my friend. Don’t forget it.
Males de la pequeña empresa en España
Hoy me voy a permitir escribir algo haciendo como que entiendo del asunto. El motivo es que, desde mi punto de vista, existe una serie de males endémicos que afectan a la pequeña empresa española, y que lastran su progresión en la economía. Vamos a ver si los detallamos y hacemos un artículo decente, o al menos con algún interés económico, que mucho “jiji, jaja” pero luego nada de chicha.
1. El problema más importante, a mi parecer, es el de la escasa cultura empresarial. De este concepto tan general, casi se desprende el resto de los problemas que aquejan a la pequeña empresa española. Para que nos quede a todos clarinete, más o menos esto se resume en que no entendemos un pijo de economía.
Aquí, el que se monta un negocio por su cuenta, es un inconformista. Si fuera en cualquier otra parte del mundo sería un tío respetable y con un par de cojones como los de un toro. Pero aquí es un tío “que no tiene ganas de dar un palo al agua”, “que vive en su mundo y necesita que la vida le dé un par de hostias” o “que no tiene madera para opositar”.
Los padres quieren que sus hijos opositen, porque así tendrán trabajo para toda la vida, pero olvidan que trabajando duro uno puede llegar a ganarse la vida mucho mejor, y sin tener que depender de que el Estado te mastique la comida. El empresario hábil y trabajador, es libre y dueño de su futuro. El empresario disfruta de lo que hace y marca el ritmo de su negocio, carece de jefes y dispone de vacaciones siempre que lo desee, ya sea para jugar al golf o para hacerse la Ruta del Prostíbulo. Pero tan importante como esto es que gana tanta pasta como puede y la reparte como le viene en gana. Insisto, es libre.
En España casi es un proscrito, y la gente le mira como si fuera un traficante de esclavos. Apenas existen emprendedores, la gente no se juega los cuartos. Prefieren trabajar para el “negrero” y decir que los “esclaviza” por cuatro reales, pero eso sí, que me los pague cada mes. Lo del riesgo no está muy bien visto, y hay temor. Pero el que se atreve, no lo acaba de hacer del todo bien. ¿Por qué?
2. Pues no lo hacen bien, entre otras cosas, porque carecen de conocimientos básicos empresariales.
“El pavo de turno se monta un bar. Como si no hubiera suficentes en España, se monta un bar de tapas, y en un alarde de originalidad lo llama Taberna Bar Pepe. El camarero lleva camisa blanca y pantalón negro. Ha puesto un grifo de cerveza y se ha abastecido bien de tercios. En el menú, hay bocatas variados y plato del día, que va desde el típico arroz y conejo hasta la olla gitana. La barra es de metal y las tapas se exhiben en ella, tras un cristal antiestornudos. Detrás del camarero, de origen sudamericano, vemos una virgen del Campillo rodeada de botellas de Cinzano y Anís del Mono, y en el altar reposa un jamón serrano. El panorama lo completan unas mesitas que miran a un televisor cutre en una esquina. Encima, el tío se ha montado el bar en los suburbios, en un callejón pestilente y sin placa identificativa, porque allí le salía más barato. El sudamericano le sisa de la caja, y el chino que tenía en la cocina hace cuatro días que no viene, y ha tenido que sacar a su hija del instituto para que haga los bocatas.”
¿Errores? Pues Pepe ha montado el negocio en un callejón repugnante, al que sólo van indigentes a cagar y drogadictos a pincharse. No quería tener que gastarse ni un chavo en decoración, y lo ha adquirido todo entre un trapero y un vertedero. Además, la tele se la encontró junto a un contenedor. Tiene trabajando a dos inmigrantes sin papeles, uno le sisa de la caja, y el otro igual ha muerto de fiebre amarilla o gripe aviar, si es que no lo han deportado. La hija, además de hacerle los bocatas y beneficiarse al sudaca, le lleva la contabilidad con sus estudios de Garantía Social. El día que aparezca alguien de Sanidad se acaba el negocio, porque, por no tener, no tiene ni mocho, y el camarero utiliza el palillo que lleva en la boca para servir la tortilla y la fritanga en los bocatas.
Con semejante percal, parece imposible que nuestro amigo empresario vaya a hacer fortuna, no hay duda. ¿Cuánto tardará el establecimiento en echar la persiana para siempre? Pues lo lógico es que tuviera que cerrar justo después de que el sudamericano le hiciera un bombo a la hija. También puede dedicarse al tráfico de drogas o a la trata de blancas, pero el tío es más o menos honrado.
Increíblemente, este bar puede permanecer abierto durante años, sólo dedicándose a poner carajillos, cañas y bocatas. ¿Cómo es posible? Pues porque puede estar ganando pasta hasta en esas condiciones, y todo porque no rinde cuentas a nadie más que al fisco. Hasta él ha tenido más vista que vosotros, se la ha jugado y le ha salido bien. Pero seguirá siendo un apestado, con un Mercedes SLK y un yerno indígena, pero un apestado.
3. A pesar de todos los errores observados, Pepe está amasando un buen capital. Ya dijo Schumpeter, que era un checo con estudios, que el empresario innovador obtenía una ventaja. Resulta que hay una banda de búlgaros que disfruta en el local tocándole el culo a la chica y poniéndose tibios a base de cerveza. Aprovechan para reunirse allí y repartirse el botín que consiguen reventando chalets, y dejan generosas propinas. Ahora es cuando los demás le imitan. Todos quieren que una banda de búlgaros se emborrache en su antro. Y es que aquí, si algo parece que funciona, lo copiamos al pie de la letra. ¡Qué gran error! Ya sea un Bar Pepe, una Peluquería Paqui o una Inmobiliaria Benítez, aquí todo sigue el mismo patrón. Y claro, pronto el mercado está lleno de bares calcados, peluquerías cutres e inmobiliarias que venden el mismo apartamento. Todos ofrecen el mismo producto, recurren a la imitación y ninguno intenta diversificarse.
Hace poco pasaba por delante de una nueva peluquería. A mi hermana le gustó, así que entró a preguntar. A mí, la verdad, me llamó la atención la decoración y el ambiente original que tenía el establecimiento. Me daban ganas de pedirme un cubata y cita para cortarme el pelo, no te digo más. Daba la impresión de ser un local con prestigio, como si Llongueras fuera allí a arreglarse las puntas. Entonces me percaté de que la dueña era Isabel Martínez. A ninguno le sonará este nombre, pero a mí sí. Cuando era pequeño, memorizaba todos los nombres y apellidos de mis compañeros de clase. Y sí, Mª Isabel era una de ellos. De pequeña se le veía despierta, pero hay que ver lo bien que se lo ha montado. De gente como ella debería estar el mundo lleno. No dudo de que le va a ir muy bien, pues ha conseguido crear un espacio diferente, y ahí creo que radicará la base de su éxito. Y ya aprovecho y le hago un poco de publicidad, que la chica se lo merece.
4. Cuando Isabel haga pasta, debería pensar en ampliar el negocio. Debería pensar en crecer y abrir más peluquerías. Un buen modelo de éxito, con una buena distribución, puede llegar muy lejos. ¿Hasta dónde? Más allá de nuestras fronteras. La empresa española debe pensar en la expansión. De no hacerlo, otro imitador lo hará, y acabará quitándole el mercado y el negocio de su vida.
Pero incluso antes de expandirse por el mercado nacional, puede ir pensando en ofrecer sus productos más allá de esta vieja piel de toro. Tiene que pensar en internacionalización. En Europa se vende de todo y, afortunadamente, con el inglés se puede llegar a un mercado de más de 350 millones de personas. ¿Por qué limitarse a un mercado de 45 millones? Piensa en las posibilidades. Piensa en lo que te estás perdiendo. Piensa en Amancio Ortega. Piensa en Inditex.
5. Pero si te has decidido, debes conocer la situación alegal del autónomo en España. Para lo único que tiene el Estado clara su función, es para pagar impuestos y Seguridad Social. Lo demás está un poco al margen de la Ley. Ser autónomo tiene aquí pocas ventajas, y sí muchos inconvenientes. Infórmate, te puede venir mucho mejor crear una sociedad.
Nadie dijo que fuera fácil. Al principio será muy duro y te costará dinero. Al empezar todo son pérdidas, pero con eso ya contamos. Déjate aconsejar por expertos y no intentes llevarlo todo solo. Sé flexible y adaptate al mercado, no pretendas que el mercado se adapte a ti. Al final, tus esfuerzos habrán merecido la pena.
Al margen de todo esto, la especial situación de la pequeña empresa en España no favorece a nadie. Al contrario. El crecimiento de la economía podría ser mucho mayor, y no se basaría en el ladrillo y el turismo. Disfrutaríamos de una mejor coyuntura económica, de una economía más dinámica y estable. Es más, no dudo de que las tasas de desempleo se reducirían, y se mejoraría tremendamente la calidad y la competencia en el mercado. Pero para ello, muchos deben dar el paso. ¿Quién sabe? Quizá algún día.
