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Fijar un precio: Teoría Vs. Realidad
En mi carrera, el mundo gira en torno a la maximización de beneficios. Para hacer esto en el mundo real, uno debe actuar primero en lo que más a mano tiene, que son los costes propios, y después estudiar a los potenciales consumidores, la elasticidad de su demanda y su disposición a adquirir nuestro producto en función al precio, para determinar en último lugar el propio precio de venta.
Esto, claro, es a grandes rasgos, ya que todavía faltarían por estudiar muchos otros factores para determinar nuestros márgenes y adecuar nuestras expectativas de negocio a corto, medio y largo plazo. Pero para lo que quiero tratar de explicar, con lo dicho hay más que suficiente.
A debate: ¿Puntualidad en la empresa?
Todo el que haya tenido una vida laboral más o menos larga se ha dado cuenta de que cada empresa es un mundo, y la exigencia de puntualidad es uno de los aspectos en los que más se nota.
Desde el jefe pesado, que te mira mal si llegas a las 9:01 (porque tu minuto de retraso le ha hecho perder un x % de los beneficios), hasta las empresas que se enorgullecen de la “flexibilidad horaria”, gracias a las cuales el empleado se puede ahorrar cada día un buen rato de atasco simplemente por llegar media hora más tarde o más temprano, la variedad de posturas respecto a la puntualidad es tan amplia como el número de empleados y empleadores.
Pero, ¿afecta la puntualidad de los empleados a la imagen de la empresa?¿Qué pensamos como clientes cuando llamamos a una empresa a las diez de la mañana y no hay nadie para atendernos? En muchas ocasiones, el jefe es el primero que se salta la norma. ¿Debe predicar con el ejemplo?.
Además de afectar a la imagen, ¿afecta también a la productividad y a la organización de una manera negativa?
Por otro lado, desde el punto de vista del empleado, ¿qué es preferible, un horario extricto y exacto, o un horario de entrada y salida flexible? Quizá el trabajo perfecto sería aquel donde pudiéramos elegir nuestro horario cada día, en función de nuestra agenda personal… ¿estamos soñando?
