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La huelga del Metro de Madrid
El pasado 17 de diciembre, los trabajadores del Metro de Madrid comenzaron una huelga indefinida. Particularmente, opino que los madrileños bien podrían ahogarse en sus propios excrementos, pero al margen de mis odios personales por el centralismo practicado en este país, creo que es mi obligación solidarizarme con los usuarios de los transportes públicos. Sobre todo después de ver las imágenes en las que unos desaprensivos, supuestamente los propios trabajadores en huelga, rociaban los tornos del Metro con un líquido que provocó numerosas caídas entre los viajeros.
En fin, me he interesado por el tema como respuesta a la petición formulada por Miguel Ángel Morales. Nuestro querido lector no anda equivocado al decir que se nota la proximidad de los exámenes, pero no me parece de recibo la desinformación que sufre por nuestra parte. Así que me he puesto manos a la obra y he ido recopilando tantos datos como me ha sido posible sobre el tema, para ofrecer una visión lo más cercana a la realidad. Al menos, tan cercana como me permita mi miopía periférica.
El caso es que la situación que sufre estos días Madrid con su transporte de masas no me parece más que una situación lógica, motivada por la progresiva privatización de los servicios públicos. Cuando en la carrera nos enseñan Socialogía y Derecho del Trabajo, pretenden que nos queden dos cosas muy claras:
- ”La motivación mueve montañas. Un trabajador feliz, es un trabajador productivo.”
- ”Es más fácil quitarle un filete de la boca a un tigre que derechos a un conjunto de trabajadores.”
Pues resulta que, se mire por donde se mire, aquí se está jugando con derechos. En los últimos años, la privatización del Metro de Madrid ha sido progresiva. En este proceso, Metro y la Comunidad de Madrid han contratado a grupos empresariales vinculados a grandes constructoras, Clece (ACS) Eurolimp, Ferroser (Ferrovial) y Valoriza (Sacyr Vallehermoso), para gestionar la limpieza del Metro. Es una práctica relativamente habitual que sirve para abaratar los costes, ya que subcontratando estos servicios, la Comunidad consigue una mejor gestión, una mayor eficacia y mucha agilidad en el proceso, todo a un menor coste, que es lo que tienen básicamente las empresas privadas de diferente con respecto a las empresas públicas, que pretenden ganar dinero con lo que hacen.
Con este proceso, ha sucedido que los trabajadores dedicados a la limpieza han ido notando una merma progresiva en sus derechos laborales. Una empresa privada no es una empresa pública, y eso se nota. Es indudable que existen más derechos cuando uno trabaja para el Estado, donde hablamos de vanguardia en materia laboral, garantía y seguridad laboral, que en una empresa que busca sobre todo el mayor beneficio para sí misma.
Así, resulta que los trabajadores han hecho uso de un elemento legítimo de lucha, que es su derecho a huelga, para denunciar y corregir este despropósito. Básicamente, lo que exigen podría resumirse en:
1. Equiparación de todas las condiciones económicas y sociales de todos los trabajadores, independientemente del tipo de contrato, categoría profesional, empresa, etc, mediante una Tabla Salarial única.
2. Estabilidad. Todos los trabajadores que presten servicio de limpieza en el Metro, lo harán con contrato indefinido.
3. Abono del Plus de Toxicidad, Penosidad y Peligrosidad, del 20% del salario base recogido en convenio.
4. Aumento de salario.
5. Jornada de 35 horas semanales.
Fuente: CNT
A grandes rasgos, se ve claramente la razón de que no lleguen a un acuerdo. Quizá el primer punto sea alcanzable, e incluso el tercero y el cuarto, pero es obvio que no van a conseguir contrato indefinido ni una jornada de 35 horas. Es curioso pensar que los funcionarios sí disfrutarán de una jornada de 35 horas, pero el resto de la sociedad no lo hará. ¿No se trata de un caso de discriminación? ¿Dónde queda la igual que promueve el Estado de Derecho? En fin, que o follamos todos, o la puta al río.
No veo mal que hagan uso de su legítimo derecho a huelga, pero sí que ejerzan la presión sobre el ciudadano medio, que ni tiene culpa ni puede hacer nada más que sufrir las consecuencias, además de josconciarse en los tornos del Metro. Por el bien de todos los usuarios que diariamente sufren esta lucha, espero que el acuerdo no se haga esperar.
Los del Metro no han sido los primeros. Después de ellos, serán otros.
