Suscribirse: Posts | Comentarios
buscar en el sitio
Do you speak fucking English?
Cuando yo no era más que un tierno infante, en el colegio nos daban la opción de elegir entre el francés y el inglés como segunda lengua. Yo, que no tenía ni idea por aquel entonces de lo que significaba lo de la repercusión de las decisiones en años venideros, escogí francés porque me hacía gracia lo de tableau- noir (pizarra) y tenía una amiguita de Lyon que en verano nos enamoraba a todos con canciones en francés que yo no conseguía entender. Para no perder comba, mis padres me metieron a hacer horas extras en un aula extraescolar de inglés, de la que salí en cuanto empezó a rular el fútbol- sala por las tardes.

En fin, que pasaron los años, y si en clase de francés llegamos a ser unos veinte, con el tiempo me acabé quedando solo en el último curso de instituto. Con el francés me desenvuelvo de lujo, pues he tenido prácticamente un profesor particular cuatro horas semanales durante cerca de seis años, pero para mi desgracia, como ocurriría en adelante con otros de mis amoríos, la jovencita de Lyon desapareció con los años para no volver jamás.
Pues eso, que a falta de cursos de inglés, he tenido que ser autodidacta y proveerme de cursos gratuitos y lecturas varias para poder salir del terruño sin que me devoren las alimañas. Pero no pasa nada, cuando veo a alguien de la LOGSE chapurreando en anglosajón, me siento reconfortado y valioso.
Así las cosas, está claro que en este mundo globalizado en que nos movemos, se hace absolutamente imprescindible hablar un segundo idioma. Date un paseo por Europa y lo comprobarás. Pero, ¿cuál? Pues es lo que pasaremos a ver.
Según Infoempleo, la valoración de los conocimientos idiomáticos han pasado a ser importantes en un 25’87% de las ofertas de empleo. Es decir, que para que nos contraten, en una de cada cuatro ofertas de empleo deberemos hablar algo que no sea español. Dependerá del sector, claro, pero es evidente que a mayor proyección internacional, mayores conocimientos en idiomas se nos requerirán. No es lo mismo recoger lechugas en un bancal que tratar de exportar las lechugas al Reino Unido, aunque pueda parecerlo.
Parece ser, además, que se exigen mayores conocimientos idiomáticos a los empleados que a los mandos, técnicos y directivos. Supongo que por eso de que son los curritos los que hacen siempre el trabajo sucio.
Yo me voy a limitar a poner una tablita con los idiomas más demandados, y ya que cada uno vea cómo está la cosa.
| Idioma | % Ofertas |
| Inglés |
71’3 |
| Francés |
8’6 |
| Alemán |
6’5 |
| Italiano |
0’6 |
| Portugués |
0’3 |
| Otros |
12’7 |
| Total |
100 |
Fuente: Infoempleo 2006/2007
Pues nada, que como se puede ver, sin inglés no se va a ninguna parte. Pero ojo, con el inglés que nos enseñan en España todavía menos, que sé bien de qué palo vais con ese “nivel de inglés alto”. Luego vienen las risas, las caras extrañas y las pizzas de mermelada en lugar de con jamón (jam vs. ham, really!).
Profesiones en vías de extinción
Las profesiones normalmente suelen evolucionar en función de las necesidades del mercado. El paso del tiempo, la tecnología y el modelo de economía capitalista empujan a la extinción de oficios tradicionales. Nuestro ritmo de vida, acelerado hasta la extenuación, parece ser incompatible con oficios para los que se requiere tiempo, mucho tiempo, y amor por el detalle.
Herreros, alfareros, hojalateros, esparteros, barberos y todos aquellos que trabajan con las manos viven días de decadencia y recesión. Cada vez con menos clientes, y próximos a la extinción, recuerdan los días en los que eran elementos necesarios en el bullir de la ciudad. Vivían prósperamente gracias al duro esfuerzo, y consiguieron sacar a sus familias adelante.
Todas estas nos parecen ya profesiones del pasado, muchos de los más jóvenes no habrán visto nunca, por ejemplo, un afilador. Por cierto, hace un par de semanas me sorprendí gratamente al ver uno en barcelona, andando con su bicicleta cargada de cuchillos y hojas de afilar por la calle de la Luna, y tocando al mismo tiempo en su armónica esa característica melodía.
El caso es que hay otra profesión que hasta hace poco era muy común y ahora sufre el mismo camino; el butanero. La profesión es dura. Un repartidor mueve al día, de media, 3.600 kilos sobre sus espaldas (cada bombona pesa 12,5 kg), incluso más. Y en la mayoría de las ocasiones, deben subir las bombonas varios pisos sin ascensor, con horarios de sol a sol y están mal pagados. Además los precios suben y suben sin parar, en comparación con el gas canalizado, que cada vez es más barato y cómodo para los ciudadanos.
Se trata de un sector totalmente regulado por el Estado, tanto en cuestión de distribución como de precios. La revisión del precio del butano se realiza de forma trimestral mediante la aplicación de una fórmula automática que tiene en cuenta el coste de la materia prima, los costes de transporte y el tipo de cambio euro-dólar, y se publica en el BOE. En los últimos meses, la depreciación del euro y el encarecimiento de la materia prima y de los fletes han propiciado un nuevo incremento del precio, que ahora se sitúa por encima de los 12 euros.
Por otro lado, todavía existen 10 millones de usuarios, pero están desperdigados. Los distribuidores de butano se ven obligados a repartir las bombonas por zonas cada vez más dispersas y menos rentables (servicio domiciliario obligatorio), pues cada vez es más común que la canalización de gas llegue a grandes ciudades, pero no a segundas residencias de campo o localidades pequeñas. Reciben aproximadamente unos dos euros de comisión por bombona, y se puede dar la situación de que un distribuidor tenga que repartir un par de bombonas hasta una distancia de 50 kilómetros.
Con este panorama, la profesión de repartidor de butano tiene los días contados. Dentro de unos pocos años, la palabra butanero formará tan solo parte de nuestro recuerdo y nuestra herencia lingüística, al igual que la tradicional bombona de butano, que hace poco cumplió 50 años sin apenas transformaciones. Lo peor de todo, es que miles de personas tendrán que abandonar sus profesiones de toda la vida y buscar otro empleo.
Salario mínimo = 600€
En España para el próximo año 2008 se quiere subir el salario mínimo. Actualmente el salario mínimo está fijado en 570,6€, cifra muy por debajo de otros países europeos, como por ejemplo Francia, que dicho salario sobrepasa los 1000€. ¿Pero que significa este salario minimo? El salario mínimo es el importe más bajo que puede cobrar un trabajador a efectos legales, es decir, si un trabajador está cobrando 300€ de ninguna manera puede ser legal (a menos, claro de que sea un trabajador a tiempo parcial que trabaje por horas, puesto que este salario mínimo se refiere a una jornada laboral semanal normal de 35 horas). ¿Pero qué significa que el salario mínimo suba? Puede significar que aumente la tasa de poblción activa al haber más gente dispuesta a trabajar ya que cobraría un mayor salario. Por contra también significa más gastos sociales a la Seguridad Social.
A debate: ¿Puntualidad en la empresa?
Todo el que haya tenido una vida laboral más o menos larga se ha dado cuenta de que cada empresa es un mundo, y la exigencia de puntualidad es uno de los aspectos en los que más se nota.
Desde el jefe pesado, que te mira mal si llegas a las 9:01 (porque tu minuto de retraso le ha hecho perder un x % de los beneficios), hasta las empresas que se enorgullecen de la “flexibilidad horaria”, gracias a las cuales el empleado se puede ahorrar cada día un buen rato de atasco simplemente por llegar media hora más tarde o más temprano, la variedad de posturas respecto a la puntualidad es tan amplia como el número de empleados y empleadores.
Pero, ¿afecta la puntualidad de los empleados a la imagen de la empresa?¿Qué pensamos como clientes cuando llamamos a una empresa a las diez de la mañana y no hay nadie para atendernos? En muchas ocasiones, el jefe es el primero que se salta la norma. ¿Debe predicar con el ejemplo?.
Además de afectar a la imagen, ¿afecta también a la productividad y a la organización de una manera negativa?
Por otro lado, desde el punto de vista del empleado, ¿qué es preferible, un horario extricto y exacto, o un horario de entrada y salida flexible? Quizá el trabajo perfecto sería aquel donde pudiéramos elegir nuestro horario cada día, en función de nuestra agenda personal… ¿estamos soñando?
La versión definitiva del salario medio: Salariator III
Benjamin Disraeli, un político y escritor que llegó a Primer Ministro en la Gran Bretaña, decía que había tres clases de mentiras:
“Mentiras, malditas mentiras y mentiras estadísticas“.
Cuando un niño dice a su padre que ha hecho los deberes sin ser cierto, hablamos de mentiras a secas. Cuando el Gobierno dice que el país va estupendamente y de nada hay que preocuparse, se trata de una maldita mentira. Y cuando el Gobierno tiene la desfachatez de querer demostrar que el país va bien con datos e informes, es evidente que nos quieren colar una grandísima trola estadística.
En estadística, con un buen tratamiento de los datos, los resultados alcanzados son fiables en un alto porcentaje. El uso que se haga de ellos no lo es tanto. Decir que el PIB en España crece al 3 ó 4% anual puede parecer una buena noticia. Realmente lo es, pero cuando vemos listados como éste, lo único que vemos es que estamos por detrás de países como Singapur, Taiwan o Chipre. Luego claro, te cuentan que España es la octava potencia económica del mundo y te lo crees, aunque yo no sé de dónde sacan esos datos. Según esos datos, que supongo que se referirán al PIB total, en el que de octava potencia nada, más bien novena o décima, China es el mejor país del mundo para irse a vivir, y no sé yo cuántos de vosotros querréis ir a cultivar arroz y a comer ratas asadas con guarnición de bicho tierno a uno de los últimos reductos comunistas. El PIB de un país también debe tener en cuenta su tamaño y población, y haciendo uso de estos datos, nos sale lo que nos sale: una puta mierda. Ese crecimiento del PIB resulta, al final, que sólo sirve para acercarnos un poco a países más desarrollados que el nuestro. Y es que nuestros políticos sólo se acuerdan de la productividad cuando se observa cierta mejoría en ella. Y no quiero hablar otra vez del estancamiento de los salarios y la escalada de los precios, porque me enciendo. Cada día estamos más cerca de convertirnos en una República Bananera.
Y bueno, a otra cosa.
Por lo general, para hacer ejercicios de comparación hago uso de la media y no de la moda. La moda, por si alguno no está muy puesto en mates, es lo que en estadística se llama el valor más repetido, y algunos abogan por su uso en detrimento de la media, exponiendo que esta última recoge valores que afectan a su resultado de manera flagrante. Por ejemplo, si nueve personas ganan 1.000 € cada una, y una sola gana 100.000 €, la moda dice que el resultado más repetido es 1.000 €, y la media dice que no, que el resultado es 10.100 €. A grandes rasgos, es evidente que la media es a veces una mentirosa.
Yo, sin embargo, sigo utilizando la media, ya que con los datos que manejo no se tienen en cuenta valores que pueden hacer bajar en demasía o aumentar en exceso el resultado. Utilizo datos calentitos, del Eurostat, que aglutinan al 85- 90% de la población trabajadora, dedicada a los sectores de servicios e industria. Se dejan fuera, por lo tanto, a aquellos que viven de las rentas sin dar un palo al agua, como los más ricos, a aquellos que no pueden dar un palo al agua por no tener un trabajo, y al sector primario, que tiene los salarios más bajos y nos puede enrarecer el resultado. A mí, al menos, me parece suficientemente representativo como para seguir usando la media.
Una vez que conocemos los salarios medios, la carga fiscal que soportan y la Paridad de Poder Adquisitivo que debemos aplicar en cada caso, podemos llevar a cabo la versión definitiva de la tabla del salario medio. Vamos al lío, que yo tengo que ponerme a estudiar. Pero mira, ponte este musicón de fondo mientras echas un vistazo, que se te van a poner los pelos como escarpias con el clasicazo.
| Salario medio PPA neto(después de impuestos) | Euros/año |
| Luxemburgo | 28.021 |
| Reino Unido | 25.227 |
| Dinamarca | 20.792 |
| Irlanda | 19.836 |
| Holanda | 19.529 |
| Alemania | 19.390 |
| Austria | 19.091 |
| Noruega | 18.991 |
| Bélgica | 17.270 |
| Suecia | 14.847 |
| Francia | 14.690 |
| Italia | 13.589 |
| España | 13.293 |
| Portugal | 12.445 |
| Grecia | 11.184 |
| Polonia | 3.611 |
| Media UE-15 | 18.796 |
Fuente: Elaboración propia. Datos a partir de Eurostat, FMI y BM. Datos para 2005
Pues ya está. Esto es lo más próximo a la realidad que he podido hacer. Recordad que aquí ya hemos descontado los impuestos y que, como siempre, hemos igualado el coste de la vida gracias a la Paridad de Poder Adquisitivo, así que no me vengáis otra vez con el rollo de siempre, que ya nos conocemos. Todos han sufrido el expolio de las arcas públicas y hemos hecho que las casas, las barras de pan y las muñecas de Famosa valgan lo mismo en todas partes. Y me da igual que la Masa le pueda a Supermán, o viceversa, porque los dos son personajes de ficción, igual que Jesucristo. En cualquier caso, ninguno tendría nada que hacer frente al Monstruo de Espagueti Volador.
He dicho.
