El efecto Pigmalión. Profecías de autocumplimiento
Hace poco, poniéndome al día sobre el mundo con las noticias de Cuatro, colaron un interesante esquema a propósito de las profecías de autocumplimiento. De hecho, no hace mucho comentaba en mi blog personal algo al respecto de estas profecías, así que el tema no me era desconocido.
El enfoque económico que dieron del efecto Pigmalión, como también se conoce a estas profecías, me resultó interesante por la simplicidad del mismo. Básicamente, ayudándonos de un dibujito que he hecho con el paint, descargando en él todo mi arte, podremos explicar de manera sencilla lo que venía a decir.
1. El muñequito del número uno al lado, es una personita. Esa personita se ha visto constantemente bombardeada con la información que le envían los medios, que dicen que la cosa va mal, que está creciendo la inflación, el paro, el pan, la leche y la gasolina, es decir, todo menos el conejo y los salarios. La personita recibe toda esa información que divulgan los medios, la procesa, la asimila y se la cree. Hasta ese momento, sólo tenía señales de que algo estaba pasando, pero a ciencia cierta no podía decir que hubiera notado nada.
2. Debido a la desazón que siente desde que recibe una información tan pesimista del mundo que le rodea, la personita se ve impulsada a llegar hasta el carrito de la compra del número dos. Cuando va a comprar, la personita siente la imperiosa necesidad de ahorrar, por si acaso, y va llenando el carrito menos que de costumbre. Es decir, gasta menos en comida, menos en vestir, menos en salir…
3. La personita que no gasta, hace que las empresas ingresen menos euros, lo que nos lleva hasta el número tres de este circulito tan chulo que he dibujado. Las empresas empiezan a notar que las personitas gastan menos y ven reducidos sus beneficios, por lo que se ven forzadas a tomar medidas drásticas.
4. Ese mogollón de gente del número cuatro se va a la calle. Es necesario. Los beneficios se han reducido y la empresa corre el riesgo de desaparecer. Así que, las personitas se van a casa con una mini cartita de despido que no he podido dibujar, pero que podemos imaginar que llevan en sus bolsillitos.
5. Así, llegamos de nuevo al dibujo número uno, donde vemos de nuevo a la personita en casa, sin oficio ni beneficio, con un hijo tonto y otro pajillero, jurando en arameo porque la profecía se ha cumplido. “¡Mierda de país! ¡Nos vamos todos al carajo!”, dirá la personita completamente ofuscada.
En teoría, y sólo en teoría, ha sido la propia actitud de la personita, apoyada en la actitud de otras muchas personitas, la que ha desencadenado todos los acontecimientos. Al menos, eso es lo que nos querían vender en las noticias de Cuatro, que ya sabemos que son un poco sociatas.
A grandes rasgos, se viene a decir que como una gran parte del país teme la llegada de la crisis, el hecho de prepararse para su llegada hace que ésta sea inevitale, Sr Anderson.
En definitiva, la ley de las expectativas establece que todo lo que esperes con una determinada certeza se convertirá en tu propia profecía de auto cumplimiento. Ahora bien, cabría preguntarse si realmente estas personitas no iban a acabar en la cola del INEM de todas maneras con la brutal inflación que afectaba a su bolsillo de manera tan real. ¿Hubiera roto Neo el jarrón en Matrix si el Oráculo no le hubiera prevenido al respecto?
Según esta teoría, nos fundimos la pasta y listo. ¡Ojalá fuera tan sencillo! ¿Acaso lanzándonos en una vorágine consumista solucionaríamos el problema? Es más, ¿es que podemos ni tan siquiera permitírnoslo? Desde mi humilde opinión, mucho me temo que sólo conseguiríamos agotar nuestros ya de por si escasos ahorros mucho antes de lo recomendable.
En fin, habrá quien discrepe. Pero para mí, ni efecto Pigmalión ni hostias. Aquí algo huele muy mal y esta vez yo no he sido.
Tags: crisis, efecto pigmalión, profecía autocumplimiento
1. El muñequito del número uno al lado, es una personita. Esa personita se ha visto constantemente bombardeada con la información que le envían los medios, que dicen que la cosa va mal, que está creciendo la inflación, el paro, el pan, la leche y la gasolina, es decir, todo menos el conejo y los salarios. La personita recibe toda esa información que divulgan los medios, la procesa, la asimila y se la cree. Hasta ese momento, sólo tenía señales de que algo estaba pasando, pero a ciencia cierta no podía decir que hubiera notado nada.