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Emisiones de deuda española
Esta pasada semana, el Tesoro público ha emitido diferentes tipos de deudas por el importe global de 7.169 millones de euros. Debido a la crisis y a que el Estado no ha subido aún notablemente los impuestos, para compensar la caída de ingresos y el aumento del gasto la única vía que ha quedado para cuadrar todo esto es la emisión de deuda pública.
La única nota positiva es que el mercado demanda estos títulos seguros y carentes de riesgo (de momento) y están absorbiendo a precios muy competitivos (bajos para el Estado) estas emisiones de deuda.
Los detalles de cada una son:
4.769 millones de euros a 12 meses
Esa es la cantidad que ha colocado el martes el Tesoro Público en letras a doce meses a un exiguo 0.835% de rentabilidad para los inversores.
La demanda ha sido 1,9 veces mayor a la oferta de letras finalmente emitidas por el Tesoro(en la pasada subasta de letras emitidas por el Tesoro Público fue de 2.2), que tenía como objetivo colocar entre 4.000 y 5.000 millones de euros en esta emisión.
Con este descenso de la rentabilidad en las letras a 12 meses, el diferencial de la deuda española frente a la alemana está en el borde de los 100 puntos básicos.
2400 millones de euros en obligaciones a 15 años
El Tesoro ha colocado en la subasta de hoy obligaciones a 15 años con una rentabilidad del 4’513% por valor de 2.400 millones de euros, lo que ha puesto la deuda española con respecto a la alemana con un diferencial por encima de los 50 puntos básicos.
El Tesoro casi ha apurado al máximo el límite máximo de colocación, pues la horquilla oscilaba entre los 1.500 y los 2.500 millones de euros.
El tipo aplicado por el Tesoro ha sido de 4’513%, cercano al 4’528% anterior, pero aún lejos del equivalente en la deuda alemana que está por debajo del 4%.
La colocación de los 2.400 millones de euros supera a la colocación anterior, donde el Tesoro colocó 2.060 millones de euros. Esa mayor colocación ha hecho que la tasa de cobertura de la colocación bajara de los 1’86 anteriores a los 1’44 de esta última vez.
Nabucco y Transahariano
Después del pasado invierno, cuando los problemas entre Ucrania y Rusia por el gas que dejó sin sumunistro a numerosos países de europa del este, para Europa se abrió un debate importante: la diversificación energética (de ahí el debate nuclear) y la diversificación de proveedores.
En cuanto al segundo tema, últimamente se ha tomado, o mejor dicho, concretado en dos proyectos este debate.
El primero de ellos, por ser más avanzado y más hablado durante años es el Nabucco. Este se empezará a construir en 2.010 y terminará en 2.014. Será al alternativa para el este de europa del gas ruso que casi exclusivamente pasa por Ucrania.
El segundo de ellos, es el Transahariano. Irá desde Nigeria hasta Argelia, pasando por Níger. Por supuesto, una vez en Argelia pasará por los gasoductos ya construidos hasta llegar a Europa por España e Italia. Nigeria tiene unas reservas increíbles de gas, mucho más que los que se incorporarán al Nabucco, y eso que en ese país se han centrado en la exploración de crudo y no de gas. Luego se entiende que el proyecto, si grupos armados no lo impiden, tendría asegurado su rentabilidad financiera a pesar de que su extensión sería de 4.128 kms de nuevas tuberías e instalaciones para el transporte del gas.
El principal problema para los países de europa de este segundo proyecto, es que las instalaciones españolas no tienen la suficiente capacidad para enviar gas a través de Francia, aunque Enagás ya ha advertido que espera subsanar esta situación de realizarse el proyecto.
En definitiva, de materializarse estos dos proyectos sería muy importante para la diversificación energética del viejo continente.
Los “megabancos”
Juan Ramón Quintás, presidente de la CECA, ha advertido hoy el peligro de los megabancos.
Por todos es sabido, que hay bancos demasiado pequeños para ser rescatados y demasiado grandes para dejarlos caer. Pero el presidente de la CECA ha pedido prestar atención a los megabancos, que sería algo así como los bancos demasiado grandes como para poder salvarlos.
Pone énfasis en el tema de que los bancos deberían estar debidamente regulados al alcanzar un determinado tamaño, o en caso contrario, limitar su tamaño.
Aunque no nombró a ninguno, todos dan por sentado que es el Banco Santander, pero porque no piensan en el BBVA.
El BBVA y el Banco Santander nacieron a la par y existe entre ellos una rivalidad para ver quien sería el banco más grande de España (o así me dió la impresión a mí). Más o menos estaban equilibrados y ambos se lanzaron a anunciar sus planes estratégicos. Después de unos años podemos comprobar los resultados.
Revisando los datos de cada uno se puede comparar que BBVA y Santander tienen unas diferencias básicas en diferentes criterios: número de trabajadores (en torno a 171.000 trabajadores por parte del Santander y 112.000 trabajadores el BBVA), por el número de clientes (unos 47 millones por parte del BBVA y unos 90 millones para el Santander) ni tampoco el mismo beneficio (8.876 millones en 2.008 para el Santander y 5.020 millones para el BBVA). Y en cuanto a capitalización bursátil: el santander está en torno a 67.202,19 y el BBVA en 32.982,13 millones de euros.
Aquí podemos afirmar, que las diferentes estrategias entre Santander y BBVA han provisto de resultados diferentes. El Santander que se lanzó al Reino Unido ha visto recompensado sus esfuerzos de demostrar en ese país que un banco español puede gestionar un gran banco y le reporta grandes beneficios en sus balances. En cambio, el BBVA ha sido mucho más cauto y no ha tenido tanta fortuna, pues sus intentos de dar grandes bocados no fueron infructuosos.
Espero que así quede claro, porque cuando Quintás habló de megabancos, todos miraron a Santanter y no a Bilbao.
Coches eléctricos con descuentos
El gobierno se ha lanzado esta semana con una nueva proposición (aunque ya vieja): el coche eléctrico. Algo que para muchos no supone una solución a los problemas de la actual crisis (y tienen toda la razón).
El coche eléctrico tardará mucho en ser un elemento vital para la economía como son ahora los transportes de diesel y gasolina que actualmente están integrados totalmente en el paisaje (tanto que es díficil perderse en este país sin ver asfalto allá donde vayamos).
El mundo económico en que vivimos depende en gran medida de las energías fósiles para subsistir, sin ellos no seríamos nada. No habría transportes de casi ningún tipo.
La electricidad va abriéndose camino, lo hizo en el ferrocarril y ahora le toca el turno al mundo del automóvil.
Algunos opinan que la autonomía de las baterías es insuficiente, es cierto, pero se pueden recargar.
Algunos opinan que recargar tarda mucho tiempo, es cierto, pero se pueden intercambiar las baterias (como las bombonas de butano).
Algunos opinan que el sistema eléctrico español no lo soportaría, puede ser cierto, pero la recarga se haría de noche cuando la energía sobra en el sistema (el proyecto inicial es de 1 millón de vehículos).
Algunos piensas que es un derroche de dinero, puede ser cierto, pero si no se apoyan elementos de transportes movidos por diferentes sistemas no haremos nada para cuando se termine el petróleo.
Japón, su efecto boomerang

Todos reconocen a Japón su gran desarrollo en el s. XX.
El país de los samurais no fue más que una país feudal bastante atrasado económicamente hablando hasta su carrera industrial y económica que terminó obligándole a trazar una política geoestratégica expansiva buscando recursos en el continente asiático, cuando años antes trataba de evitar cualquier contacto exterior de asia (por miedo a invasiones) o países occidentales.
A partir del final de la II Guerra Mundial, el país se reinventó y se puso manos a la obra para ser una potencia industrial bastante exitosa como todo el mundo puede comprobar.
Estos avances en el mundo económico e industrial le ha convertido en una potencia exportadora envidiable, que paradójicamente puede habérsele vuelto en contra actualmente.
Analizando los datos de PIB interanuales podemos ver datos nada alentadores, entre ellos podemos ver con datos del primer trismestre de 2009:
Estados Unidos: – 2.5 % de caída del PIB.
Francia: -3.2 % de caída del PIB.
Reino Unido: -4.1 % de caída del PIB.
O el caso de España: – 3% de caída del PIB.
Hasta ahí vemos economías maduras occidentales que no son básicamente exportadores, sino más bien importadoras de bienes de consumo e industrial.
Pero examinando el caso de Japón nos encontramos con que su PIB ha caído un -9.1 %. Esto es debido a su dependencia exterior, pero no en el sentido de compras, sino de ventas.
Japón vive de vender al mundo, principalmente a EE.UU. que es su primer socio comercial y a China. Estas caídas están debidas a la disminución del consumo privado de los países más afectados por la crisis.
Para comprobar que esto no es ninguna casualidad, otra potencia económica de similares carácteristicas es Alemania donde el PIB ha caído un -6.9 %.
Ser una potencia exportadora permite que un país sea ahorrador (pues dedica más recursos a vender que a comprar) y más intensivo en I+D (pues está más abierto a la competencia internacional), pero en una crisis global como ésta todos los mercados están bastante cerrados (caídas de las importaciones de todos los países).
