Hay personas que se atreven a decir la verdad del mercado inmobiliario
Después de haberme hartado hasta la saciedad de escuchar a los constructores decir que en España no hay crisis, que tan sólo hay una leve ralentización de las ventas; después de escuchar a “el Pocero” decir que va a construir un millón de viviendas en Madrid (cuando de las 13.500 viviendas de Seseña ha vendido menos de mil), uno se alegra de leer a gente valiente como Ángel Serrano, de Aguirre Newman: “Aguirre Newman prevé que en 2007 la venta de viviendas caiga el 70% con respecto al año anterior“.
Sí, has leído bien, no se me ha ido el dedo de tecla: ¡un 70%! Pero bueno, es algo que tú y yo ya sabíamos porque no somos idiotas y tanto internet no nos ha dejado ciegos -todavía-, así que hemos podido regalarnos la vista con el nuevo elemento decorativo de moda para las terrazas: un cartel enorme en el que pone “SE VENDE”. El que venda los carteles desde luego se está forrando porque todas las fachadas -al menos de Madrid (si eres de fuera coméntanos si el tema varía mucho por tus dominios)- se han apuntado a éste último grito. La comunidad que no tiene un vecino (o dos, o tres) con un buen cartel de “SE VENDE” debe ser porque no tienen dinero ni para pagarlo. Porque esa es otra (dato calentito), el último dato de inflación la sitúa en el 4,1%, pero si quieres ir a comprar un paquete de arroz llévate contigo un 40% más que lo que llevabas el año pasado.
Así que el hecho de que haya alguien que realmente se atreve a dar datos más cercanos a la realidad pues es de agradecer. Yo también he abierto dos líneas de investigación y he llegado a la conclusión de que no es momento para comprar una vivienda, porque:
- Uno: Si las instituciones financieras no se fían ahora de ellas mismas para prestarse dinero ¿qué condiciones te van a pedir para concederte (a tí y a mí, ciudadanos de a píe JASP-y-con-estilo-pero-sin-un-puñetero-duro) una hipoteca de 300.000 euros?
- Y dos: Está claro que los precios tienen que bajar y bajar porque todo el mundo que puede se está esperando a ver hasta dónde bajan (más que nada porque hay gente que no le coge el gustillo a eso de casarse con el banco para toda la vida y vivir todos los finales de mes con más adrenalina en las venas que Indiana Jones).
Eso sí, hay una lectura muy negativa en todo esto que es la desaparición de miles de trabajos basura en inmobiarias. Para todo el mundo que haya perdido un empleo en una de estas inmobiliarias que han crecido como hongos aprovechando el buen momento que vivía el sector, que no se apene. Por fortuna en España el trabajo basura vive uno de sus mejores momentos y no le costará nada encontrar un trabajo de mileurista y disfrutar así de un sueldo fijo más alto que el que tenía hasta la fecha. Otro tema es la gente que trabaja en la construcción.
En una ocasión estuve en una inmobiliaria para una entrevista de trabajo (no escribiré su nombre porque por muy verde y muy “tecno” que fuera no era muy distinta de las demás que se crearon de la noche a la mañana). Cuando llegó el punto de las condiciones laborales, la persona con la que estuve hablando tuvo que llamar al SAMUR al verme tirado en el suelo, con espumarrajos por la boca, y en plenas convulsiones. Recuerdo que estaba totalmente asustado en el frío suelo pensando si en ese momento iba a aparecer Trinity o Morfeo para rescatarme de la realidad virtual de Matrix, pero no, al final vinieron los del SAMUR y me dí cuenta que las condiciones ofertadas correspondían a un mundo totalmente real.
Así que enhorabuena a Ángel Serrano y a Aguirre Newman, y a todos los demás (inmobiliarias, ferias y salones del inmueble, constructoras, y cia) evangelistas del “mercado sano” y del “ligero estancamiento” recordarles que no somos idiotas. Si el mercado va tan bien como dicen ¿por qué desciende el ritmo de la construcción?
Un saludo!
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