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Decálogo del Trabajador Felíz
Agosto es un mes especial. A pesar de que el mundo sigue girando, lo normal es que nadie pierda su tiempo leyendo los desvaríos de un estudiante más bien mediocre. Pero ya ves, si a estas alturas seguimos teniendo lectores, será que alguien no está remojando el culo con un mojito en una mano y un ejemplar de FHM en la otra. Para todos aquellos que tienen que dar el callo en estos tórridos meses estivales, y para aquellos que a pesar de estar disfrutando de unas inmerecidas vacaciones siguen visitandonos, seguimos al pie del cañón.
Habréis podido observar que tenemos mascota. Se llama Genaro, es un pato y es amarillo. Además de pasearse mirando la flechita del ratón y decir “cuak”, come cacahuetes y pan. Pero mira, no hace nada más. En fin, a mí me gustaba la idea de tener un animalito para darle vidilla al asunto, y la verdad es que el invento me gusta. Lo bueno que tiene el bicho es que si no nos convence, podemos darle la patada sin preocuparnos porque el chip anti malas personas nos delate. De aquí sólo puede ir directo a la cazuela.
Y bueno, vamos a meternos en harina.
Ha resultado imposible obtener una conexión decente con el portátil en La Torre de la Horadada, mi lugar de vacaciones, por lo que lo de actualizar el blog ha sido, cuanto menos, una quimera. Pero ya que paso por casa a lavar los calzoncillos y a poner al día mis asuntos personales, aprovecharé para colgar algo hasta mi vuelta al trabajo.
Consultando el montón de periódicos sobre actualidad económica, que utilizo normalmente para contar chorradas, encontré el decálogo del trabajador feliz. Estaba en la pila de suplementos de Infoempleo.com , así que supongo que también estará pululando por el ciberespacio. Vamos allá.
1. Un salario coherente con la función desempeñada.
2. Desarrollo profesional y promoción interna.
3. Motivación y reconocimiento.
4. Flexibilidad horaria y conciliación entre vida personal y profesional.
5. Una buena relación con los mandos inmediatos.
6. Los valores éticos y profesionales de la empresa.
7. La identificación personal con el proyecto empresarial.
8. Trabajar en una empresa con buena reputación entre la sociedad.
9. Dirigida por altos ejecutivos igualmente reputados.
10. Posibilidad de ejercer voluntariado y colaborar con una ONG.
Esto que se lee, tal cual, es lo que se puede ver en el suplemento. ¿Objeciones? Pues hombre, haciendo uso de la archiconocida pirámide de Maslow, de la que ya hablamos hace tiempo, no deberíamos tener nada que decir al respecto, pero alguno me dirá que eso de hacer el bien de manera altruista, tal como señala el décimo punto… pues como que no ha llegado a ese momento. Pero mira, es verdad que cuando las cosas te van saliendo rodadas te dan ganas de apadrinar buhos y regalar billetes. A mí no me ha pasado, pero vamos, Gurús Mundi, que está podrido de dinero, se está convirtiendo en un filántropo de cuidado. Otro cuarto de lo mismo le pasa a Gonzo, que sin estar forrado si que ha tenido una buena racha de las que le hacen a uno invitar a indigentes a comer o repartir amor y favores por el mundo.
¿El gran problema de la tabla? Pues a ver cuántos de vosotros disfrutáis de lo que nos señalan como necesario para ser un trabajador feliz.
Y nada, yo me vuelvo con mis mojitos, que he encontrado una calita en la que los peces se arremolinan a mi alrededor y las guiris no conocen otra forma de vida que no se base en el top-less y la cerveza helada.
Feliz verano a todos.










