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Las verdaderas razones del aumento del precio del petróleo

16/06/2008 | 1 Comentario | Archivado en Nociones básicas por paumania

En entregas anteriores, hicimos un pequeño repaso de las razones por las que hoy nos encontramos en una situación de ‘caída libre’. Llegamos a la conclusión, además, de que uno de los grandes culpables de la situación actual, junto con la explosión de la burbuja inmobiliaria, era el brutal aumento que está experimentando el precio del petróleo. Hoy, me propongo tratar de explicar qué es lo que está ocurriendo con este preciado y viscoso elemento.

En la sociedad actual, existen dos maneras de crear la energía que hace girar al mundo: la barata y la cara.

La barata es la que se identifica con las energías fósiles, como el carbón, el gas y el petróleo, que a su vez son energías perecederas. Nos referimos, por supuesto, a energías baratas económicamente, ya que obtenerlas y transformarlas en energía suponen un proceso relativamente sencillo y poco costoso. Pero claro, tienen el inconveniente de no ser nada rentables desde un punto de vista ambiental y sostenible, conceptos estos que están tremendamente reñidos con el principio fundamental de la economía, el de reducir costes.

La energía cara, requiere grandes inversiones en estructuras y manteniento, como la eólica, la solar o la hidroeléctrica, todo para conseguir un rendimiento energético mucho menor. Como argumento a favor, tenemos que se trata de una energía limpia e inagotable, lo que a largo plazo debería ser suficiente para acercarse a ellas, desde el punto de vista de la sostenibilidad.

Existe una tercera vía, la nuclear, pero que no goza de buena fama por su peligrosidad, a pesar de resultar una energía tremendamente rentable y sin contaminación ambiental. Eso sí, está el tema de los residuos nucleares. Yo, al menos, no la habría descartado tan a la ligera como sustituto inmediato del petróleo.

Pero claro, sucede que a día de hoy sale más barato invertir en energías fósiles, a costa de contaminar una miajica más, para no tener que hacer grandes desembolsos en renovables o en investigaciones en fusión fría, que pueden no llevar a ninguna parte, amén de ralentizar el crecimiento del PIB.

La conclusión es evidente. A menor coste y mayor rendimiento, se opta por contaminar. La consecuencia inevitable es el deterioro del planeta y el agotamiento de los recursos fósiles.

Centrándonos en el petróleo, resulta ser el elemento energético más rentable de todos. Es extremadamente fácil obtener energía de él, y por lo tanto, es el más extendido.

Hasta ahora, yacimientos petrolíferos y consumo parecían ir de la mano. Allí donde clavaras una azada, te salía crudo a borbotones, por lo que el crecimiento de la producción y su consumo crecían casi de manera exponencial. Pero de un tiempo a esta parte la cosa ha cambiado. No hay nuevos yacimientos.

Los países más avanzados se han encontrado, además, con la aparición de nuevas economías pujantes, como es el caso de las asiáticas, a las que hay que sumar el aumento de demanda proveniente de los países latinoamericanos.

Pues ya la tenemos liada. Más demanda, misma oferta, mayor precio.

Surge entonces un nuevo concepto: el ‘peak oil’. Según la Teoría del Pico de Hubbert, o cénit del petróleo, la producción mundial de crudo alcanzaría su máximo entre 1995 y 2000, reduciéndose entonces tan rápidamente como había aumentado hasta ese día. Nos referimos, por supuesto, a que desde el día en que la producción del petróleo alcance su máximo, nos dirigiremos inexorablemente hacia el agotamiento real del mismo a nivel mundial.

Campana de Hubbert

La predicción no fue del todo acertada en cuanto a fechas, pero sólo había que retrasar el punto crítico diez años. Ahora, según estiman algunos expertos, el cénit se alcanzó en algún momento entre 2006 y 2007, punto éste en el que el precio del barril de brent comenzó su imparable ascenso hacia el infinito.

Evolución del precio del petróleo

¿Y ahora qué? Pues nada, es el fin del petróleo barato. A partir de ahora, el crecimiento de su precio será imparable, y sus consecuencias para la economía mundial, devastadoras. Si las predicciones son ciertas, nos estamos enfrentando al fin del mundo tal y como lo conocemos. Es el fin de nuestro actual estilo de vida. Dudo que lleguemos a ver un mundo apocalíptico a lo Mad Max, pero tampoco lo descartemos.

¿Qué? ¿He oído estanflación? Espera, que me da la risa. Esto sí tiene una razón clara, no como ese vago concepto ‘mágico’ para explicar lo que aparentemente era inexplicable.

Aquí os dejo un resumen visual muy claro y muy entretenido del asunto. Una muestra, además, de que las cosas buenas también pueden ser ‘verdes’.

Sin duda, es el momento de reinventar el mundo. De empezar a ser conscientes de que nosotros mismos somos los culpables de la situación actual, y de que sólo nosotros podemos revertirla. Señores, es el momento de votar a Los Verdes.

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La huelga de transportistas, o cómo es posible que la gente sea más estúpida que mi pene

12/06/2008 | 25 Comentarios | Archivado en General, Nociones básicas por paumania

Llevo algunos días oyendo hablar al populacho sobre la imparable escalada de los precios y sus consecuencias para nuestros bolsillos. Es curioso, pero cuando se trata de resolver los problemas económicos del país, hasta el más necio se convierte en un experto economista. Esta mañana, sin ir más lejos, he visto a Massiel dando una ‘clase magistral’ sobre la crisis y sus devastadores efectos a corto y medio plazo, no te digo más.

Básicamente, el pensamiento generalizado es que “los políticos nos llevan a la ruina”. Si el que subscribe es votante del PP, la queja es más concreta: “Zapatero nos lleva a la ruina”. Pero ándate con ojo si pretendes hacer oposición a uno de estos individuos, porque razonar con ellos es como intentar explicar a una cabra la razón por la que no debe comerse el espumillón que rellena el sofá.

El detonante de la crisis actual, como no puede ser de otro modo, es el vil metal. La imparable escalada de precios, en cuyo trasfondo se encuentra el petróleo, y la subida de los tipos de interés, han hecho saltar por los aires la confianza y la paciencia de una muchedumbre enfervorecida.

No. En ambos casos, Zapatero no tiene la culpa. De otras cosas puede que sí, pero de llevar al país a la ruina ya nos encargamos nosotros solos. ¿Por qué? Vamos a ver.

1. El petróleo, ese gran desconocido

El petróleo es un bien escaso. Como bien escaso que es, la producción se encuentra limitada y la pujanza de los tigres asiáticos, tal que China, hacen que la demanda supere con creces a la oferta actual de oro negro. La consecuencia inevitable es que, a mayor demanda, los países miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) se encuentran en disposición de subir el precio.

La gran pregunta es, ¿cuánto? Pues, desgraciadamente, tanto como quieran. Esto no es como vender naranjas, que todo el mundo puede producirlas y, si no te gusta el precio, se las compras a otro o te las cultivas tú mismo. O le compras el crudo a la OPEP, o no compras, así de simple.

¿Es España miembro de la OPEP? No. En España no hay petróleo. Lo peor no es que no haya petróleo, es que además, para producir la energía que necesitamos, la que se chupa nuestro coche, nuestro aire acondicionado, nuestras bombillas de bajo consumo o nuestra pobre y maltrecha industria, requerimos petróleo.

“Bueno, hay energía hidroeléctrica”, dirán algunos. Sí, haberla, hayla, pero en España lo que no hay es tantos ríos ni tanta agua, y, por consiguiente, no hay suficientes saltos de agua para generar la energía que consume el país.

“Y qué hay de las renovables, como la solar o la eólica”. A largo plazo estaría bien, pero aún no es del todo rentable producirla, y te recuerdo que el problema lo tenemos HOY, no a largo plazo, y las soluciones deben estar orientadas en este sentido.

“También podrían rebajar el precio de la gasolina, que he oido que el 50% son impuestos“. ¿Y qué solución sería esa? A la larga, el precio seguirá subiendo, y rebajando el impuesto sólo conseguiríamos mermar la capacidad de actuación del Estado, que tendría que reducir su financiación en la Sanidad o la Educación. Además, deberías saber que la mayoría de ese impuesto va a parar a manos de la Unión Europea, y no a las del Gobierno español, que apenas se queda con veintitantos céntimos del total para destinarlas al Estado del Bienestar. No, aquí no se puede hacer nada, o mejor dicho, mejor no hacer nada.

La solución, mal que nos pese, pasa por comprar una bici, ahorrar energía y aguantar la que está cayendo. A medio y largo plazo, por supuesto, se deben mejorar las infraestructuras para reducir los costes del transporte de mercancías y pasajeros, véase líneas férreas al más puro estilo de la Europa central. Más aún, si queremos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, mucho me temo que tendremos que invertir en impopulares centrales nucleares, a la espera de la fusión fría, y aguardar con calma a que la nueva generación de automóviles incluya la ansiada pila de combustible para sustituir a la flota actual de petróleo-dependientes. Aquí el Estado sí que tendrá culpa y margen de maniobra suficiente.

Resumiendo muy mucho. A menos que el señor José Luis Rodríguez Zapatero tenga un pozo petrolífero en su jardín, no se le puede culpar de nada más que de falta de reflejos para esquivar la lluvia de improperios.

2. Los precios se hacen mayores

La subida de precios viene motivada por el punto anterior. ¿Cómo se llevan los productos del punto A al punto B? Con camiones, barcos, etc. Medios de locomoción que se valen de gasoil para su cometido. Pues ya está. Si vale más mover el producto, vale más el producto, esto es matemática y sentido común.

¿Acaso tiene Zapatero un camión y se dedica a transportar ganado? Creo que no.

Ahora bien, sí es cierto que transportistas y pescadores lo pasan mal, pero… ¿qué le vamos a hacer? Las reglas del juego son iguales para todos, queridos amigos, y si no os gustan, siempre podréis huir a algún paraíso comunista, que creo que en Cuba viven todos como reyes.

Si la flota gallega no puede competir en costes con la marroquí… renovarse o morir, amigos. Que hay que ver los barcuchos con los que salen a faenar, no me extraña que no les salga rentable. Hay que invertir en capital, en renovar la flota, que sin ambición no se llega a ninguna parte, y en este mundo sólo los más fuertes sobreviven. Además, si tan poco pagan y tantos intermediarios hay… ¿por qué razón no son ellos mismos los que hacen llegar el producto al consumidor? ¡Qué bien vivimos, compañero!

Tiene difícil solución lo del carburante, sí. Pero su guerra, no os equivoquéis, no es la nuestra. Están perjudicando al consumidor y aumentando más los precios. Ellos son, en su mayoría, autónomos sin dueño ni amo. Pactan sus precios por transporte libremente, y según lo que declaran, pagan unos impuestos. Pues bien, resulta que además de reducirles los impuestos, poco se puede hacer por ellos. Sólo corren el riesgo de que otro lo haga más barato, pero entonces, ¡no me jodas! ¡Simplemente se trata de que no quieren trabajar en un mercado de libre competencia! Pues bienvenidos al mundo real, en el que siempre hay alguien que lo hace más barato.

¿Acaso pretenden que el Estado les pague el gasoil con el dinero de todos los españoles? Pues va a ser eso.

3. Mi hipoteca, peor que un hijo tonto

¿Tienes una hipoteca contratada a interés variable? Lo siento por ti. ¿Acaso fue Zapatero a verte para convencerte de que compraras una casa? Lo dudo.

Para mí, como ahorrador, es un buen momento. Los intereses que me ofrecen son muy atractivos. Yo pago al contado, para evitarme los intereses, y no tengo prisa por comprar una casa, y menos mientras veo como los precios se desploman.

“Una vivienda es una buena inversión”, “los precios de las casas nunca bajan”, “alquilar es tirar el dinero”… ¿cuál de tus amigotes ha hecho las veces de asesor financiero y ha soltado alguna de estas perlas? Pues cuando te lo cruces, pártele los dientes, porque ahí tienes a tu culpable. Y la próxima vez, consulta a un profesional. Ojo, profesional, no promotor inmobiliario ni comercial bancario.

La estabilidad económica, que es una cosa de la que ya hablamos aquí, tiene mucho de variable. En economía existen ciclos de expansión y ciclos de reajuste o recesión. En 1991 hubo una crisis importante y, hasta hoy, no nos habíamos acordado de ella.

Ahora, llama de nuevo a nuestra puerta. Los bancos han cometido ciertos excesos y han dado dinero a gente que no era de fiar. Ahora que pintan bastos, se recluyen en sus madrigueras y suben los intereses, léase Euribor. Fijar el tipo de interés, que es más o menos lo que se estima que cuesta el dinero, es cosa del Banco Central Europeo, no de ZetaPé, así que ya sabes quién NO tiene la culpa de que te suba la hipoteca, patán. Huelga decir que, a mayor inestabilidad e incertidumbre, como sucede actualmente, mayor es  el tipo de interés que fija el Banco Central.

Insisto. Te has dejado engañar, y lo siento, pero la culpa de comprar una casa en esas concidiones, querido amigo, es sólo tuya, y de nadie más.

4. Conclusión a grandes rasgos

La cosa está muy mala, es cierto. Pero la verdad es que el Gobierno no puede hacer nada, más allá de capear el temporal y esperar tiempos mejores. La crisis es mundial.

Lee libros y revistas de divulgación, estudia modelos económicos, repasa la historia económica pasada y reciente, comprende las peculiaridades de la organización económica mundial actual, y reposa en casa todos estos conceptos para emitir un juicio de valor, que proponga soluciones al conflicto y no una mera crítica sin fundamento. Pero por favor, deja de escuchar la Cope y léete el programa del PP la próxima vez antes de votarlos. Ni España se rompe, ni Zapatero es el diablo.

Dios bendito, que esto es como culpar al Gobierno de que se me haya estropeado la lavadora o de que mi perro ladre de madrugada.

Recordad que más vale ‘parecer imbécil, que abrir la boca y confirmarlo’.

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Crisis inmobiliaria, financiera y de confianza

12/04/2008 | 6 Comentarios | Archivado en Nociones básicas por paumania

Tenemos el blog que parece un descampado. Lo sé, da penita, pero sólo puedo prometer que cambiaré.

Para redimirme, he decidido facilitar información clasificada, de la que circula por la Red de Redes desde hace un mes aproximadamente, y que a estas alturas ya es de dominio público. Parece provenir de la cosecha privada de Don Leopoldo Abadía, ilustre profesor del IESE Business School ahora en el Grupo Sonnenfeld, y se trata de una explicación magistral de la crisis actual que padecemos.

El tocho supongo que vería la luz hace algún tiempo, pero llegó a mi pantallita gracias a ser portada de Menéame con tropecientos mil meneos, vía Nacho Giral, que es a su vez Socio Fundador y Director General de Viajes de atrapalo.com. Así que ya veis, recién salido del horno, información de candente actualidad. Pero bueno, si es que hubiera alguien aún que no tenía conocimiento del asunto, que ya es raro teniendo en cuenta la rapidez a la que funciona en la Net española el ‘copy- past’ y la poca variedad de contenidos que provoca esta barbarie de fusilamientos en masa, yo lo dejo caer.

Me vais a permitir que no reproduzca aquí el documento íntegro, pero hay razones para ello. En primer lugar, están las cuestiones éticas y morales, ya que no me parece correcto aprovecharme del trabajo de otros sin enriquecerlo una miajica siquiera. Por otro lado, tenemos que se trata de un texto bastante extenso y que puede llegar a cansar a quien no le interese realmente el tema, por lo que optaré por redirigir al contenido original y dejar a vuestro libre albedrío su estudio. Por último, aun sin saber a ciencia cierta si Nacho fue el primero, creo que se ha hecho merecedor de la gloria y el consiguiente tráfico a su favor, que para eso la World Wide Web nació con una clara orientación al hipertexto. Así que ya sabéis, si tenéis un rato y todavía no sabéis de qué va esto de la crisis, realizad una buena lectura comprensiva de este artículo.

El resumen que voy a hacer en diez puntos de la crisis actual no lo explica todo al detalle, como es lógico, pero sirve para la misión que me ha sido encomendada. Vamos a ello.

1. Estamos en el año 2001. La Reserva Federal de EEUU baja el precio del dinero, del 6′5% al 1%. Los tipos de interés, en general en todo el mundo, se reducen de forma nunca vista y durante un largo período de tiempo.

2. El mercado inmobiliario, sector en alza, lo aprovecha. La gente se lanza como loca a comprar casas y éstas duplican su valor rápidamente. Una simple Ley de oferta y demanda. Hay relativamente poca oferta para la ingente cantidad de compradores que llegan amparados por unos intereses bajísimos.

3. Los bancos ven dinero fácil y empiezan a conceder créditos hipotecarios de alto riesgo. Surge el término subprime, es decir, hipotecas concedidas a personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo y sin propiedades, en inglés denominados ‘ninja’ (no income, no job, no assets), que tienen un riesgo medio-alto de impago, en contraposición a las hipotecas prime, con un bajo riesgo de impago. Por supuesto, cuanto mayor es el riesgo del crédito mayor es el interés que se cobra, así que todos contentos.

4. Bonanza económica mundial y efectos de la globalización. Los bancos y cajas se prestan dinero unos a otros alegremente, que es reinvertido en la concesión de nuevos créditos hipotecarios. Como garantía de pago, los bancos empiezan a vender sus derechos de cobro en paquetes financieros “titulizados”, es decir, los créditos hipotecarios que tienen contratados con sus clientes corren ahora de mano en mano como forma de pago para financiar nuevos préstamos hipotecarios. Un bola del copón, vamos.

5. Crece la burbuja. Los precios están desbocados, la demanda parece insaciable, y las promotoras echan humo. Los bancos y cajas alimentan la situación y obtienen beneficios record. Como nada en este vida, es infinito, salvo el universo en sí mismo y la codicia de unos cuantos, se masca la tragedia.

6. La burbuja acabó por explotar. Todo lo anterior se basaba en que los ‘ninja’ pagarían sus hipotecas, pero en 2007 sucedió que los precios de la vivienda en EEUU se desplomaron. El mercado inmobiliario daba síntomas de agotamiento y se empezaba a colapsar. Resultó que los norteamericanos se dieron cuenta de que estaban pagando por sus casas mucho más de lo que en realidad valían.

7. El mercado terminó por colapsarse, ya que las ventas se habían parado en seco y a la oferta de los promotores había que sumar ahora la de los particulares. Los precios cayeron en picado. La situación económica dejó de ser buena y algunos ‘ninja’, sencillamente, no podían o no querían pagar. Otros optaron por quemar la casa e intentar estafar al seguro, eso quedó a gusto del consumidor.

8. Llega la crisis financiera. Los paquetes financieros que se vendían los bancos ya no valen nada y todos quieren recuperar su dinero. El dinero ya no rula tan alegremente, las cámaras están vacías y los ratones tristes llorando en una esquina. En España, bendito país, los bancos al menos están obligados por Ley a tener una buena reserva de dinero, así que no resuena tanto el eco en las cámaras acorazadas. En cualquier caso, hay bancos que no disponen de dinero efectivo, la crisis de liquidez, caso del Northern Rock en el Reino Unido, el American Home Mortgage y el First Magnus Financial en EEUU. Llegan las primeras quiebras y las suspensiones de pagos del sector inmobiliario. En definitiva, llegan las madres mías.

9. Por extensión, el pequeño ahorrador de Llanes, ganadero de profesión, que se creía al margen de la crisis, se ve afectado. El dinero que celosamente ha ido amontonando en su cuenta, ha sido prestado por su banco a otro banco, que a su vez se lo ha prestado a un ‘ninja’ para su hipoteca, cosas de la globalización, y ahora resulta que ese dinero… sencillamente ya no existe físicamente.

10. Al final, la crisis se ha transformado en una crisis de confianza. Los bancos no se fían unos de otros, así que aumenta irremediablemente el valor del dinero. Suben los tipos de interés y se endurecen las condiciones para obtener un crédito ante el creciente riesgo de impago. La cosa se pone fea y nos echamos las manos a la cabeza.

En conclusión, resulta que la crisis nos afecta a todos de un modo u otro.

La bola ya ha empezado a rodar. ¿Cuándo parará? Nadie lo sabe con seguridad. De momento, se ve mierda hasta donde alcanza la vista. Dicen que es peor que la Crisis del 29. ¿Cuánta gente veremos esta vez saltar por las ventanas?

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El efecto Pigmalión. Profecías de autocumplimiento

9/01/2008 | 8 Comentarios | Archivado en Nociones básicas por paumania

Hace poco, poniéndome al día sobre el mundo con las noticias de Cuatro, colaron un interesante esquema a propósito de las profecías de autocumplimiento. De hecho, no hace mucho comentaba en mi blog personal algo al respecto de estas profecías, así que el tema no me era desconocido.

El enfoque económico que dieron del efecto Pigmalión, como también se conoce a estas profecías, me resultó interesante por la simplicidad del mismo. Básicamente, ayudándonos de un dibujito que he hecho con el paint, descargando en él todo mi arte, podremos explicar de manera sencilla lo que venía a decir.

Efecto Pigmalión1.   El muñequito del número uno al lado, es una personita. Esa personita se ha visto constantemente bombardeada con la información que le envían los medios, que dicen que la cosa va mal, que está creciendo la inflación, el paro, el pan, la leche y la gasolina, es decir, todo menos el conejo y los salarios. La personita recibe toda esa información que divulgan los medios, la procesa, la asimila y se la cree. Hasta ese momento, sólo tenía señales de que algo estaba pasando, pero a ciencia cierta no podía decir que hubiera notado nada.

2.   Debido a la desazón que siente desde que recibe una información tan pesimista del mundo que le rodea, la personita se ve impulsada a llegar hasta el carrito de la compra del número dos. Cuando va a comprar, la personita siente la imperiosa necesidad de ahorrar, por si acaso, y va llenando el carrito menos que de costumbre. Es decir, gasta menos en comida, menos en vestir, menos en salir…

3.   La personita que no gasta, hace que las empresas ingresen menos euros, lo que nos lleva hasta el número tres de este circulito tan chulo que he dibujado. Las empresas empiezan a notar que las personitas gastan menos y ven reducidos sus beneficios, por lo que se ven forzadas a tomar medidas drásticas.

4.   Ese mogollón de gente del número cuatro se va a la calle. Es necesario. Los beneficios se han reducido y la empresa corre el riesgo de desaparecer. Así que, las personitas se van a casa con una mini cartita de despido que no he podido dibujar, pero que podemos imaginar que llevan en sus bolsillitos.

5.   Así, llegamos de nuevo al dibujo número uno, donde vemos de nuevo a la personita en casa, sin oficio ni beneficio, con un hijo tonto y otro pajillero, jurando en arameo porque la profecía se ha cumplido. “¡Mierda de país! ¡Nos vamos todos al carajo!”, dirá la personita completamente ofuscada.

En teoría, y sólo en teoría, ha sido la propia actitud de la personita, apoyada en la actitud de otras muchas personitas, la que ha desencadenado todos los acontecimientos. Al menos, eso es lo que nos querían vender en las noticias de Cuatro, que ya sabemos que son un poco sociatas.

A grandes rasgos, se viene a decir que como una gran parte del país teme la llegada de la crisis, el hecho de prepararse para su llegada hace que ésta sea inevitale, Sr Anderson.

En definitiva, la ley de las expectativas establece que todo lo que esperes con una determinada certeza se convertirá en tu propia profecía de auto cumplimiento. Ahora bien, cabría preguntarse si realmente estas personitas no iban a acabar en la cola del INEM de todas maneras con la brutal inflación que afectaba a su bolsillo de manera tan real. ¿Hubiera roto Neo el jarrón en Matrix si el Oráculo no le hubiera prevenido al respecto?

Según esta teoría, nos fundimos la pasta y listo. ¡Ojalá fuera tan sencillo! ¿Acaso lanzándonos en una vorágine consumista solucionaríamos el problema? Es más, ¿es que podemos ni tan siquiera permitírnoslo? Desde mi humilde opinión, mucho me temo que sólo conseguiríamos agotar nuestros ya de por si escasos ahorros mucho antes de lo recomendable.

En fin, habrá quien discrepe. Pero para mí, ni efecto Pigmalión ni hostias. Aquí algo huele muy mal y esta vez yo no he sido.

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Balance de situación

20/12/2007 | 1 Comentario | Archivado en Nociones básicas por paumania

Cuando uno estudia una carrera que realmente le gusta, suele tomarse interés por las cosas que pasan en el mundo, para poder así analizar con un punto de vista propio, y no prestado, todo cuanto sucede a su alrededor. Y en éstas me hallo.

Me encontraba repasando y ordenando mi hemeroteca, que aunque cueste creerlo yo tengo una de ésas, cuando me topé con un ejemplar de octubre de XLSemanal. En sus páginas publicaban una interesante entrevista con Luis Garicano.

Quisiera aclarar que mi hemeroteca no es muy amplia. Más bien son unas pocas revistas que voy recopilando cuando buenamente puedo, y algunas páginas de periódicos. Pero cuando vine de patearme Europa con la mochila al hombro, lo último que me apetecía era ponerme a ordenar papeluchos. Luego, claro, pasa lo que pasa, que algo que podría haber colgado de candente actualidad, se traspapela y aparece cuando uno menos se lo espera. Menos mal que todavía no es tarde y me va a a servir para hacer una radiografía a la economía española, porque habría sido una pena desperdiciar semejante material.

 Luis Garicano

Don Luis Garicano, licenciado en Económicas y Derecho por la Universidad de Valladolid, Master en Estudios Económicos por el Colegio de Europa en Brujas y Doctor por la Universidad de Chicago. Es además, desde 1998, profesor de Economía y Estrategia en la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago e impulsor de un nuevo departamento en la London School of Economics. Un buen punto de partida para decir que se trata de uno de los mayores exponentes de la conocida como fuga de cerebros española.

Con semejante curriculum, a sus 40 años, no es de extrañar que Financial Times haya dicho de él que “es uno de los economistas jóvenes más prestigiosos”, y que, por si fuera poco haya sido declarado ganador recientemente del VI Premio Fundación Banco Herrero. Su mujer debe hacerle el amor todas las noches con una pasión que el resto de los mortales desconocemos. Si fuera trucha, yo mismo se lo haría.

Pues aquí el amigo dice que España va a sufrir una crisis a corto plazo.

Después de lamerle el culo con semejante presentación, aquí va un pequeño extracto de lo que el menda le cuenta al reportero más dicharachero de XLSemanal.

XLSemanal. ¿Cuál es su visión de lo que está sucediendo en la economía a escala mundial?
Luis Garicano.
Extremadamente negativa. Y estoy preocupado por lo que pueda pasar en España. En ningún país, salvo en éste, la mayoría de las hipotecas son de interés variable. Las familias están muy endeudadas y el país es muy vulnerable. Estos ingredientes forman un cóctel megaexplosivo.

XL. ¿Qué falta para detonarlo?
L.G.
Me sorprende que aguantemos tanto. El mercado americano, donde se concedían hipotecas a gente sin garantías, hizo crac en julio. Inglaterra está igual. Y España está aguantando, pero cuando la gente vaya a refinanciar su hipoteca se va a encontrar con que les ha subido de precio.

XL. Si la gente no paga sus hipotecas, se la desahucia. Eso es una cadena terrible. ¿Dónde puede acabar?
L.G.
La cuestión es saber cuándo se va a transmitir esto al conjunto de la economía. Es cuestión de meses. Puede bajar el empleo en construcción y luego la gente, al percibir que tiene menor riqueza, restringe el consumo. Y los bancos puede que disminuyan los créditos a otros sectores. Eso puede pasar a corto plazo.

(…)

XL. ¿Hasta qué punto las elecciones de 2008 están ocultando la realidad económica?
L.G.
El Gobierno se va a poner a gastar a lo loco para camuflar la crisis: ayudas a los niños para ir al dentista, para viviendas… y todo eso puede ayudar a la economía. Eso es inyectar dinero, aunque sea por motivos electoralistas.

(…)

XL. ¿No le sorprende que haya tanto joven mileurista que se entrampa con créditos a 40 años? ¿Cómo los pagan?
L.G.
No los pueden pagar. Todos tienen la percepción de que los precios de las casas van para arriba. Por eso se entrampan ahora y piensan que van a vender más caro después, porque ésos son sus ahorros.

XL. Es como ir al casino y jugárselo todo a una ficha.
L.G.
Sí. Nadie está diversificando. Si yo pidiera un crédito de 150.000 euros a un banco para invertirlo en una compañía de Internet, la gente me diría: «¡Estás loco! Mejor invierte en varios sitios. Diversifica». Pero en España a todo el mundo le parece normal meter sus ahorros en una casa. (…) Se cree que apostar en los ladrillos es seguro, cuando es arriesgado.

(…)

XL. ¿Si fuera ministro de Economía, qué haría? ¿Sálvese quien pueda?
L.G.
Tres cosas. Primero, crear un fondo de garantía de depósitos a escala europea. Segundo, preparar un presupuesto de emergencia anticíclico para reducir el impacto si las cosas se ponen feas. Y tercero, invertir más en la economía del conocimiento. Nuestra productividad es muy baja y seguimos haciendo las cosas como en los años sesenta, con más ladrillo. A largo plazo debería ser diferente: grandes centros de investigación y gastarse dinero en innovar.

XL. ¿Es un buen momento para salir a Bolsa?
L.G.
No. El mercado de capitales no está interesado ahora en eso.

XL. A los recién casados, ¿les diría que compren una casa?
L.G.
Ni hablar. Que alquilen.

XL. ¿Y qué recomendaría a una persona mayor?
L.G.
Que venda su casa, se mude a una menor y viva de las rentas.

Fuente: XLSemanal

Pues nada. A corto plazo crisis; a medio plazo recesión. Al menos da sabios consejos.

Esta entrevista, sirve para colgarnos algunas medallas frente a los que nos siguen habitualmente. Es muy feo presumir, pero no dice nada que aquí no hayamos mencionado antes. Pero claro, ni yo mismo me creería, que soy el último mono en estos temas, por mucho que me ensalce Chexpirit.

En fin, así son las cosas, y así nos las han contado.

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El índice de Gini

12/11/2007 | 2 Comentarios | Archivado en Nociones básicas por paumania

Cuando empecé en la Facultad, en tiempos en los que la peseta aún era de curso legal y las tapas de los retretes todavía llevaban el precinto puesto, se nos enseñó la utilidad práctica del índice de Gini. Decían que este coeficiente ideado por Don Corrado Gini te mostraba como de equitativo era el reparto de una renta en un determinado país, principalmente. También servía para medir la equidad de cualquier tipo o forma de reparto, pero tratándose como se trataba de dar a todos los conocimientos que se nos inculcaban un enfoque económico, era de esperar que utilizáramos estos conocimientos dentro del ámbito científico que nos correspondía. Como era de esperar, aplicamos de manera inadecuada estos conocimientos para crear el índice de VaGini, que venía a medir cómo de generosa había sido la madre naturaleza con nuestras coetáneas, por término medio, y así catalogar los antros de perversión que frecuentábamos para entregarnos a la lujuria y el desenfreno con un valor lo más fiel posible a la realidad femenina del lugar en cuestión. No creo que haga falta decir que en estos años, que yo denomino “años oscuros“, menos estudiar hacíamos muchas cosas.

A lo que íbamos. Don Corrado Gini se estrujó bien los sexos para conseguir una fórmula que representara la equidad de una distribución cualquiera, en forma de razón, de manera que los valores obtenidos fueran desde el 0, que vendría a ser el reparto perfecto, hasta el 1, que sería la desigualdad absoluta. La fórmula la tenéis muy bien expresada aquí, así que me ahorraré liar más el asunto con latinajos estadísticos.

Para obtener un valor más comprensible que un coeficiente vulgar, se multiplica el resultado por 100 y ya tenemos un porcentaje, que es el auténtico índice de Gini, el que se publica en todas partes. Así pues, tenemos que 0 sigue siendo el reparto perfecto, y 100 la desigualdad suprema.

En fin, esto viene al caso para continuar con el análisis que hacemos sobre la salud de la economía española, y de paso me sirve para volver a los terrenos de juego, que quizá alguno me había echado de menos. Ya contaré dónde cojones estaba metido, pero eso no es un asunto económico.

Bien, dicho lo que el señor Gini hizo, y su utilidad práctica más común, pasaremos a colgar la preceptiva lista de países más interesantes para comparar con España, y las conclusiones a las que podemos llegar.

País Gini Index
1.  Dinamarca    24′7
2.  Japón 24′9
3.  Suecia 25
4.  Noruega 25′8
5.  Finlandia 26′9
6.  Alemania 28′3
7.  Austria 29′1
8.  Holanda 30′9
9.  Canadá 32′6
10. Francia 32′7
11. Bélgica 33
12. Suiza 33′7
13. Irlanda 34′3
14. Grecia 34′3
15. Polonia 34′5
16. España  34′7
17. Gran Bretaña   36
18. Italia 36
19. Portugal 38′5
20. EEUU  40′8

Fuente: Human Development Report 2006

Pues nada, así es como se reparte la riqueza en estos países. Como se puede ver, los más eficientes en estos aspectos son los nórdicos, los japoneses y los germanos, que reparten de una manera bastante eficiente y equitativa su renta. Nos llevan años de ventaja.

A los mediterráneos se nos puede meter por una vez a todos en el mismo saco. España sigue su penosa andadura, aunque todo depende de la liga en la que queramos jugar. Realmente influye eso de que tu jefe gane cuatro veces más que tú, mientras a duras penas sales adelante con un sueldo de mileurista. Pero tendremos tiempo de hacer un análisis más profundo de este asunto en próximas entregas. De momento, basta saber que los mileuristas no son sólo jóvenes a los que se les presenta su primera oportunidad laboral, sino que es un alto porcentaje de la población la que vive con este calificativo a cuestas durante gran parte de su vida, sino toda.

Puede sorprender la situación de la Gran Bretaña, así como la de Suiza, pero quizá no sorprenda tanto si pensamos que es en estos países sobre todo en el británico, así como en EEUU, donde se encuentran las grandes fortunas del planeta. Es lógico pensar que, a mayor número de multimillonarios y mayores fortunas, mayor desigualdad.

EEUU, en su línea. El país de las desigualdades sociales y el capitalismo salvaje, “tanto tienes, tanto vales”. Pero cabría preguntarse hasta qué punto es representativo el número de fortunas en un país en el que viven algo más de 300 millones de personas. Obviamente, el caso de EEUU no es igual al de Suiza o Gran Bretaña. No olvidemos que hablamos de un país en el que las políticas sociales brillan por su ausencia, lo que incrementa la brecha entre los que tienen mucho y los que no tienen nada. Los impuestos, no hay que olvidarlo, esos que en EEUU son tan bajos, también son un método de reparto y reorganización de la renta, y no sólo un medio para financiar guerras. El neoliberalismo es, por definición, ineficaz, como ya lo fue el liberalismo en el pasado.

Una muestra más de que queda mucho por hacer. Pero como dicen, mientras hay vida, hay esperanza. Hasta la próxima HAMIJOS.

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¿Es buen momento para adquirir una vivienda?

29/10/2007 | 2 Comentarios | Archivado en Econoconsejos, Nociones básicas, Vivienda por jesus

En mi opinión NO. Alguien puede pensar que ahora que se ha desacelerado el sector, podrían bajar el precio de las viviendas ya que éstas no se “colocan” tan fácilmente como antes. En realidad lo que va a pasar es que se construiran menos viviendas (generalmente de un alto coste), se alquilarán más y se darán más incentivos por parte de los promotores, pero normalmente no se bajará el precio. Estos incentivos a priori son interesantes (Si habeís ido recientemente al salón inmobiliario de IFEPA os habréis dado cuenta). Para empezar te suelen pagar uno o dos años de hipoteca, te amueblan la casa o te regalan un coche. Medidas que parecen sorprendentes y casi imposibles, pero si analizásemos el alto margen que cada promotor/constructor gana con cada casa en realidad apenas le supone un pequeño porcentaje de sus beneficios.

Por otro lado tenemos a los tipos de interés que para los que no sepan mucho los definiremos como el precio al que el banco te presta el dinero. Los tipos de interés de las hipotecas están indiciados (corregidos) según el tipo de interés EURIBOR que es fijado por el Banco Central Europeo. ¿Pero por qué el BCE sube los tipos de intrerés y cada vez nos sale más caro el alquiler de na vivienda? Para una economía la inversión es muy positiva, vital. Si el precio del dinero que te prestan es muy bajo, como por ejemplo un 2,5% como hace un par de años, tú prefieres gastar más para vivir un poco mejor en vez de ahorrar e invertir, pero qué pasa que la inflación y el nivel de precios sube y la vida se encarece a la par que el endeudamiento de las familias. Por esto el BCE lo que hace es prestar el dinero un poco más caro para desincentivar el consumo y fomentar el ahorro y la inevrsión. Debido a esto y ser el BCE el que fija el EURIBOR la hipoteca sube con cierta frecuencia.

En resúmen con un EURIBOR rondando el 4.65% (primera bajada o desaceleración desde hace años) y unas casas con precios imposibles para casi todo el mundo, en especial jóvenes, el futuro se antoja incierto y nunca parece que habrá un buen momento para adquirir una vivienda.

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salario mínimo (parte 2)

24/10/2007 | No hay comentarios | Archivado en Nociones básicas por jesus

Quedan aspectos sobre le salario mínimo interprofesional(SMI en adelante) que no se han comentado y que son importantes recalcar, además de aclar dudas sobre los comentarios hechos. En primer lugar debo decir que un SMI es eficaz cuando está por encima del equilibrio del mercado de trabajo, es decir, donde confluyen el trabajo ofertado y demandado. Para que ustedes lo vean claro pondré el siguiente ejemplo: Si el salario de equilibrio del mercado de trabajo es 1000€ y el SMI se sitúa en 600e (Como en España) no tiene ningún efecto sobre el mercado. Por contra si tenemos que el salario que equilibra el mercado es 1000€ y el SMI se coloca en 1200€ si tendrá efecto en el mercado de trabajo pues habrá más demandantes de empleo y menos oferentes de trabajo lo que provocará desempleo. De este modo podemos decir que si se quiere tener un salario más digno (cosa que comparto pues los salarios llevan congelados desde 1.998 y el precio de los bienes y servicios no) se generá mayor desempleo, todo depende de la lítica monetaria y fiscal que elija el Gobierno de turno.

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Argelia nos hace la pirula

5/09/2007 | 12 Comentarios | Archivado en Nociones básicas por paumania

Evo Morales y sus jerséis de punto crearon escuela, una nueva tendencia. Aún me pregunto cómo es posible que se le permita la entrada al país después de su mágica “nacionalización de los hidrocarburos“. Argelia sólo sigue el ejemplo.

España es energéticamente dependiente. Como el resto de Europa. A nadie debería sorprender esta afirmación. Pero, ¿realmente qué significa esto? Pues que la energía que consumimos proviene en su mayoría de otros países. Petróleo y gas natural son los cereales que nos desayunamos en la piel de toro.

Consumo energía España %
Petróleo 49
Gas natural 20′9
Carbón 12′6
Nuclear 10′8
Energías renovable e hidráulica 6′7
Total 100

Fuente: Asociación Española del Gas SEDIGAS 2006

Ya sea oro negro, ya sea gas del bueno, en el terruño no tenemos. Ninguna poseemos, pero a ambas necesitamos.

Producción energía España %
Nuclear 48′7
Carbón 19′6
Energía renovable e hidráulica 31
Gas natural 0′5
Petróleo 0′2
Total 100

Fuente: Asociación española del Gas SEDIGAS 2006

Los países de los que las empresas españolas se abastecen no disponían en el pasado de los recursos económicos y tecnológicos necesarios para explotar las materias primas, así que se dejaban hacer. Como una quinceañera primeriza, mientras nuestro insigne país se la iba calzando.

Evo Morales dijo un día “basta”, y decidió que ya estaba bien de robarles “su petróleo”. Aquél que sin ayuda nunca hubieran explotado. España en particular, y los países desarrollados en general, no hubieran invertido ni una miserable rupia en su país de no ser por ese negocio, y probablemente ahora mismo su familia estaría muriendo de varicela o disentería. Con la “nacionalización” antes mencionada, los indígenas se lo quedaron todo, incluídas las infraestructuras. Se obligó a las empresas que allí operaban a “entregar la herramienta” y a someterse a los deseos del dictatorial dirigente boliviano. Todo sea por no abandonar sus miles de millones invertidos, sin más. Una bajada de pantalones en toda regla.

Tiempo después, otro vetusto colaborador ha decidido rebelarse. Argelia se pone farruca. “Tengo el dinero, las reservas, el mercado y la tecnología, ¿qué es lo que puedes aportar tú?”, decía el ministro de economía del país africano a las multinacionales que allí operan, tales como las españolas Repsol y Gas Natural. Y nuevamente, se quedan con refinerías, gaseoductos y oleoductos, por las bravas. Mal rollito, nene. ¿Por qué? Pues por esto.

Procedencia Gas Natural en España %
Argelia 32
Nigeria 20′1
Países del Golfo 16′7
Egipto 13′5
Trinidad y Tobago 9′5
Noruega 6
Otros 2′2
Total 100

Fuente: Asociación Española del Gas SEDIGAS 2006

Y ahora, ¿qué hacemos?

La situación está chunga. En Europa, son Rusia y Noruega los únicos con petróleo y gas natural, aunque sólo Noruega haga un uso adecuado del suyo. Mientras tanto, por el sur es principalmente Argelia, hasta ahora aliado de España e Italia, quien parte la pana, como demuestra el hecho de que se estaba construyendo un segundo gaseoducto en dirección a la península. Rusia está teniendo su particular tira y afloja con la Europa central, como pudimos ver este invierno pasado. Argelia ya veremos lo que decide ahora, además de subirnos las tarifas un cojón y parte del otro. Si quieres te hago un plano de la situación actual. Atento.

Fuente: INOGATE

Si llegas a verlo, sólo falta que nos hagan la puñeta Oriente Próximo y Medio, y ya estaremos definitivamente jodidos. Veremos en qué acaba todo esto. De momento, a las subidas de tipos de interés habrá que sumar un aumento de la inflación y de la factura de la luz. Ahora, una sequía de esas de tres años sin llover, y el país a tomar por culo.

¿Aún no ves las señales? Llega una crisis gordísima. Agárratelos bien.

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Hipoteca for Dummies

1/08/2007 | 2 Comentarios | Archivado en Nociones básicas por paumania

Cuando uno introduce en el buscador de Google la palabra crédito, aparecen como resultado cerca de 60 millones de páginas en castellano que mencionan la palabreja. Comparadas con las casi 70 millones de páginas que incluyen la palabra sexo, la cuestión no es baladí. De hecho, existen menos páginas que hablan de fútbol, para que te hagas una idea de cómo está el asunto.

El dinero no crece en los árboles, por lo que es necesario ganarlo. En ocasiones, uno necesita grandes sumas de dinero para un fin concreto. Cuando esa suma de dinero prestado va destinada a la adquisición de un hogar, se le llama hipoteca.

Básicamente, una hipoteca es un crédito a un plazo exageradamente largo de tiempo que conceden bancos y cajas para atarte en corto de por vida, que permite comprar paredes. Para hacerlo bonito y dar la impresión de que tú controlas tu vida, te dicen que te financian la adquisición, pero realmente ellos han puesto la pasta y tú serás un inquilino durante décadas.

Un banco o caja, como por todos es sabido, es una empresa. Una empresa que presta dinero a cambio de su devolución con intereses, y que ocasionalmente gestiona, como le viene en gana, el dinero que tú les dejas a ellos. Antiguamente se les llamaba usureros o carroñeros, término que vuelve a ponerse de moda, por cierto.

Los bancos o cajas no guardan tu dinero en una cámara acorazada, si no que se lo prestan a otra gente, previa reserva de lo que estipula la Ley. A ti, a cambio de darles tu pasta, te dan una libretita en la que dice cuánto dinero debería haber en tu cuenta. En contabilidad, al dinero que entra se le llama “haber” (ingresos), y al que sale se le llama “debe”(gastos). Si un día todos los clientes de un banco fueran a exigir su dinero en metálico, el caos se apoderaría de la muchedumbre, lincharían al director y ajusticiarían a los empleados, porque apenas podrían entregar el 20% de lo que se les pide. ¿Recordáis el corralito argentino?

Después de aclarar estos aspectos técnicos, ahondaremos en el asunto de las hipotecas.

El ciudadano medio español, que es ese que sale en las películas de Pajares y Esteso, pide en torno a 150.000 € para financiar su casa. Esto no lo digo yo, lo dice cualquier site especializado, y ya que tienes el Google a mano puedes verlo tú mismo. Euro arriba, euro abajo.

Hace años, cuando las casas aún eran un derecho y no un privilegio, el ser humano seguía pidiendo créditos para comprar paredes y techo. Por aquel entonces, los tipos de interés eran tan altos que daba vértigo pedir dinero, en torno al 8- 10%, pero como las cantidades estaban en torno a los 30.000- 40.000 € y los plazos eran de unos 10- 15 años, uno se arriesgaba. En España no se estilaba eso de los alquileres, por bajos que fueran, ya que uno podía comprar una casa y vivir para verla pagaba. Por desgracia, esos tiempos pasaron.

La jóvenes se hicieron adultos, y, como sus padres, ellos también quisieron tener un hogar propio. Pero no se conformaron con una, si no que empezaron a comprar casas hasta para ir a veranear como vulgares, que diría un amigo mio. Para que la gente tuviera una casa donde remojar sus carnes flojas y sus partes pudendas durante un mes al año, hizo falta que alguien las construyera. Las promotoras gobernaron el país, y la grúa sustituyó al pino carrasco en lo que antes era… bueno, en el norte sería un floreciente vergel y en el sur eran cuatro matorrales de esos que ruedan por el desierto. La cuestión es que la gente se lanzó a comprar casas, que era la costumbre, y las promotoras se hincharon a vender las que hacían. Esto se hizo gracias a que los tipos de interés estaban bajos y a que la economía española estaba en auge.

Es decir, por un lado tenemos una demanda insaciable, y por otro una oferta creciente. A esta situación se le llama burbuja inmobiliaria. Las burbujas de este tipo, tienen como peculiaridad que, al existir una gran demanda, superior a la oferta, los precios suben. Suben tanto los precios que llega un momento en que la realidad se ve distorsionada. Un piso no vale lo que su dueño dice que vale, si no lo que el mercado está dispuesto a pagar, y cuando oferta y demanda se equilibran, la realidad supera a la ficción y sale a la luz que los pisos cuestan en torno a un 20-25% más de lo que realmente valen.

El marisco está de bueno que te cagas. En Navidad, en las pescaderías la gente se abalanza sobre los cajones de hielo con el único objetivo de llenar sus manos con el preciado alimento. La consecuencia es que durante todo el año el marisco tiene un precio asequible, pero en Navidad hay quien ofrece sus órganos a cambio de un kilo de langostinos. Es la ley de la oferta y la demanda, y con las casas pasa igual. Para cuando pasan las fiestas, el precio del marisco recupera su equilibrio.

Pues aquí ya se está acabando la fiesta.

Muchos conocerán al Euribor. El Euribor es un tipo de interés que utilizan los bancos para prestarse dinero entre ellos. Muchos bancos y cajas han adoptado el Euribor como tipo de interés de referencia para prestar dinero en las hipotecas, y por lo general a este interés se le añade un pequeño porcentaje, que suele ser algo como Euribor + 0′33%. Esto quiere decir, simple y llanamente, que si el Euribor, que es el interés al que los bancos se prestan dinero, está al 4′5%, a ti te dejarán la pasta al 4′83%. ¿Por qué? Pues porque ya hemos dicho que los bancos y cajas son empresas, y si tienen que pedir dinero a otro banco para dejártelo a ti, se tienen que asegurar de que ganarán algo con ello.

El Euribor, como todos los tipos de interés, se ve afectado por la situación de la economía internacional. La inestabilidad afecta de manera negativa a la confianza de los bancos a la hora de prestar dinero, pues puede que no vuelvan a ver ese dinero jamás. A principios de los 90, la cosa estaba un poco difícil. Alemania estaba dividida, Europa en general estaba dividida. La UE estaba en pañales, y unos beligerantes EEUU, que se supone debían guiar hasta buen puerto al mundo, sembraban el pánico por doquier en su propio beneficio. La Guerra Fría era actualidad, y en el Golfo Pérsico la situación era muy grave.

Con semejante panorama , los intereses eran de vértigo.

Pero Alemania se reunificó y se convirtió en el motor de una UE que comenzó a dar verdaderos pasos de gigante. Se acabó la Guerra del Golfo y el mundo permaneció en paz durante un tiempo. La confianza fue en aumento y apareció la globalización, que favoreció la competencia y el acceso a miles de mercados. Eran buenos tiempos. Desde 1992, los tipos cayeron año tras año, hasta quedar por debajo del 5%, e incluso rozando el 3%.

Evolución tipos de interés

La economía española, que venía de una etapa difícil y crecía a un ritmo increíblemente bueno, se topó con unos tipos de interés en mínimos históricos, y el españolito medio se adaptó rápidamente a estos tipos bajísimos.

Esta época de tipos bajos, rondando el 2%, coincidieron con una pequeña crisis en Alemania. Para sacar a este país de su bache, los Bancos Centrales mantuvieron los tipos muy bajos, pues la UE dependía en gran parte de lo que pasara en la economía germana. En España nos tiramos de cabeza a la piscina sin saber ni siquiera si había agua. En apenas 5 años de tipos bajos, la cosa en la piel de toro se tomó por algo perdurable, cuando las situaciones económicas tienen de perdurable lo que yo de monje tibetano. Como era de esperar, Alemania se fue recuperando, y los tipos de interés comenzaron a subir, pues ya no era necesario mantenerlos tan bajos para favorecer la inversión en el país teutón, y además había que contener la inflación en la eurozona, que sube demasiado con unos tipos tan bajos.

Poco a poco, el compañero de Pajares en sus correrías escandinavas, que había pedido esos 150.000 €, se vio con el agua al cuello. Había hecho un gran esfuerzo para adquirir una vivienda, y con su sueldo de mileurista no tenía para mucho. De repente, se ve con una hipoteca a 40 años, atado de por vida, con unas mensualidades que se llevan más del 60%, incluso el 70%, de su salario.

En su día, al contratar una hipoteca, uno pensaba en reducir al máximo la cuota a pagar. Cuando Federico Cojones Bienamarrados fue al banco a pedir que le dejaran los cuartos, los comerciales le dijeron que los tipos de interés estaban por los suelos desde hacía años. No le informaron de que esta situción no se mantendría mucho tiempo, y contrató su hipoteca por 40 años a un interés variable de Euribor + 0′33%. Nadie le habló del interés fijo, y, si lo hicieron, le dijeron que eso sólo lo daban a 20 años y con un interés algo mayor. Federico debió contratar ese interés fijo, pues ahora, y durante muchos años, pagaría bastante menos, y habría aprovechado verdaderamente la situación de tipos bajos. Federico olvidó que un banco es una empresa, y que, como tal, le querían sangrar a base de bien.

Este año, la familia Cojones Bienamarrados no podrá disfrutar de vacaciones, y sus intentos por vender el hogar de sus desdichas resultan infructuosos. Si le hubieran dicho que por esa casa por la que pagó 250.000 € no le ofrecerían hoy más de 200.000 €, se lo hubiera pensado mejor. A Federico lo tienen bien cogido por sus apellidos, esperemos que salga de ésta.

¿Y qué pasa si no pagamos? Pues mira chico, te recuerdo que la casa no es tuya realmente. Si no pagas, tu banco contactará contigo para hacerte saber cómo está la cosa. Intentarán buscar una solución, como arrejuntar varios préstamos en uno o ampliar tu hipoteca 10 años más para reducir las cuotas, pues ellos son conscientes de que vender casas ya no es tan fácil, y no son una inmobiliaria. No sufras, pues nadie irá a tu casa a partirte las piernas ni a ponerte unos zapatitos de cemento. Sólo en última instancia, si nos negáramos a cumplir, ejecutarían al deudor. Primero te añadirían a la lista de morosos del mundo y nadie más te prestaría dinero, y después pondrían tu vivienda a subasta pública, para cobrar lo que se les debe.

Y bueno, como el post ha quedado eterno, no vamos a añadir nada más al respecto. Sólo queda recomendar a nuestros lectores que sean realistas. Desde aquí, no recomendamos que nadie destine a la compra de una casa más del 30% de su salario. Si ves que no llegas, puedes optar por alquilar algo. Si ni así llegas, siempre puedes probar la experiencia de vivir en Europa, donde los salarios son de verdad, las condiciones mucho mejores y los precios más realistas. Al menos, hasta que la situación mejore un poco. Aunque claro, puede que la cosa no mejore nunca…

Spain is really different, my friend. Don’t forget it.

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