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¿Es buen momento para adquirir una vivienda?
En mi opinión NO. Alguien puede pensar que ahora que se ha desacelerado el sector, podrían bajar el precio de las viviendas ya que éstas no se “colocan” tan fácilmente como antes. En realidad lo que va a pasar es que se construiran menos viviendas (generalmente de un alto coste), se alquilarán más y se darán más incentivos por parte de los promotores, pero normalmente no se bajará el precio. Estos incentivos a priori son interesantes (Si habeís ido recientemente al salón inmobiliario de IFEPA os habréis dado cuenta). Para empezar te suelen pagar uno o dos años de hipoteca, te amueblan la casa o te regalan un coche. Medidas que parecen sorprendentes y casi imposibles, pero si analizásemos el alto margen que cada promotor/constructor gana con cada casa en realidad apenas le supone un pequeño porcentaje de sus beneficios.
Por otro lado tenemos a los tipos de interés que para los que no sepan mucho los definiremos como el precio al que el banco te presta el dinero. Los tipos de interés de las hipotecas están indiciados (corregidos) según el tipo de interés EURIBOR que es fijado por el Banco Central Europeo. ¿Pero por qué el BCE sube los tipos de intrerés y cada vez nos sale más caro el alquiler de na vivienda? Para una economía la inversión es muy positiva, vital. Si el precio del dinero que te prestan es muy bajo, como por ejemplo un 2,5% como hace un par de años, tú prefieres gastar más para vivir un poco mejor en vez de ahorrar e invertir, pero qué pasa que la inflación y el nivel de precios sube y la vida se encarece a la par que el endeudamiento de las familias. Por esto el BCE lo que hace es prestar el dinero un poco más caro para desincentivar el consumo y fomentar el ahorro y la inevrsión. Debido a esto y ser el BCE el que fija el EURIBOR la hipoteca sube con cierta frecuencia.
En resúmen con un EURIBOR rondando el 4.65% (primera bajada o desaceleración desde hace años) y unas casas con precios imposibles para casi todo el mundo, en especial jóvenes, el futuro se antoja incierto y nunca parece que habrá un buen momento para adquirir una vivienda.
Planificación = Ahorro
Para la vuelta al cole, he decidido inaugurar la sección con nuestro primer econoconsejo.
Hoy vamos a empezar por lo fácil. La economía doméstica, por definición, es aquella que se refiere a los conocimientos y técnicas utilizados en aspectos prácticos de la vida cotidiana y del hogar. Vamos, lo que hacemos en casa para intentar ahorrar unas pelas. Fácil, ¿no?
Esto que parece tan sencillo, es para algunos muy difícil de aplicar a su rutina. Intentaremos, en muy pocas líneas, facilitar la tarea ahora que las hipotecas amenazan con devorar a nuestros hijos.
Un hogar debería funcionar como una pequeña empresa, pues al fin y al cabo tiene muchas similitudes con una de ellas. Los ingresos vendrían a ser los salarios de cada uno de los miembros que integran el núcleo familiar. A los gastos los conocemos bastante bien. El objetivo, al igual que en una empresa, es el de maximizar beneficios. Por supuesto, el beneficio es el resultado de restar los gastos a los ingresos, y dado el hecho de que no podemos influir de manera inmediata sobre lo que ganamos, deberemos controlar de manera eficiente y racional el gasto que realicemos. Vamos, lo que de toda la vida se ha llamado ahorrar.
La mejor manera para ahorrar, al igual que en una empresa, es siempre anticiparse, planificar y realizar un presupuesto.
Con la cuenta de gastos deberemos ser realistas. No podemos vivir por encima de nuestras posibilidades. No podemos gastarlo todo, pues con el primer sopapo que nos dé la vida nos veremos con el agua al cuello. Se hace conveniente, como en una empresa, tener un fondo de reserva, que será lo que podamos ir ahorrando mensualmente de nuestro jornal. Sin lugar a dudas, y siempre que fuera posible, yo recomendaría meter en este fondo de reserva entre un 25- 30% de los ingresos totales de la unidad familiar, pero siempre dependerá de la fortaleza de nuestra situación laboral y económica.
Los gastos fijos, tales como el pago del alquiler o la hipoteca, el coche o las facturas son innegociables, al menos a priori. El objetivo es vivir cómodamente, y no vernos apurados ni esclavizados. Una hipoteca no debe comerse más del 30% de los ingresos totales. Si así fuera, es que deberíamos optar por el alquiler, al menos hasta que mejore nuestra situación y hayamos decidido establecernos definitivamente. Esto es algo que cualquiera con unos conocimientos mínimos en economía podrá confirmar, pero que parece que no cala entre jóvenes y no tan jóvenes.
A su vez, un coche es un instrumento que debe facilitar nuestra rutina, más allá de ser un símbolo de posición social, y por ello creo que debe meditarse muy bien su adquisición. Queremos ser realmente felices, no aparentar que lo somos. Desde luego, si el transporte público mejorase, yo os animaría encarecidamente a todos a utilizarlo, pero de momento sólo puedo animaros a pillar la bici, que es lo que yo utilizo para moverme por la ciudad, y voy la mar de cómodo, por cierto.
Con nuestro banco intentaremos negociar para la supresión de las comisiones, así como la apertura de una cuenta que nos permita obtener cierta rentabilidad, al menos para no ir perdiendo poder adquisitivo por la inmovilidad de nuestro capital.
Sí podemos influir en la parte que corresponde a los gastos que denominamos variables, como son el gasto en alimentación, en vestir y en ocio. Muchos detalles juntos hacen bulto, así que céntimo a céntimo ganaremos un pequeño extra. Comprar semanalmente y hacer una lista con el menú, incluyendo los días que comeremos fuera como un pequeño lujo, nos ayudará a reducir el gasto. Personalmente, soy de los que sale con un sandwich o un tapper de casa por si le da hambre, y llevo mi botellín de agua a todas partes. Hay gente a la que esto le da cierto reparo, pero yo me ahorro diariamente unos euros que otros gastan en prevenir su sonrojo. Planificar bien la compra semanal, nos evitará gastos extra e inútiles, además de otorgarnos pequeños descuentos en grandes superficies.
Con la ropa que usamos ocurre lo mismo. No podemos caer en el truco de las rebajas, que nos hace adquirir artículos que no necesitamos, sino que deberemos ir renovando el armario de acuerdo a lo que nos haga realmente falta durante el año. De otra forma, estaríamos tirando el dinero.
¿Ocio y tiempo libre? Claro hombre. Yo me declaro abiertamente amante de la buena cerveza, y eso sale caro. Pero por mucho que nos pese, tendremos que asignarnos una pequeña paga, que deberá ser lo que sobre después de ingresar el fondo de reserva.
Todos los gastos deberán ser estimados y cuantificados cada mes, haciendo malabarismos para cuadrar todas las cuentas. Pero si somos constantes y fuertes, todo irá bien.
De momento esto es todo. Según vaya creciendo la cuenta del fondo de reserva, podremos estudiar la posibilidad de meter a plazo fijo una cantidad importante , aprovechando los altos tipos de interés, que nos darán un pequeño extra cada mes para, o bien reinvertirlo o bien gastarlo sabiamente. A la larga, quizá ahorréis lo suficiente como para no tener que trabajar nunca más.
Intentaremos que aprendas algo útil
En esta sección, intentaremos mejorar y sanear la economía, tanto doméstica como empresarial, mediante los econoconsejos.
Recuerda: Cuando echamos a andar, nuestro primer objetivo siempre fue mirar por tu bolsillo.
