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El Banco de España lanza el salvavidas a los bancos

Para solucionar un problema, primero hay que reconocerlo (saber cuál es y asumirlo) y luego afrontarlo seriamente. Esto es válido para muchas cosas en este mundo (y en el otro) y lo es también para la crisis.
El principal problema de la banca, en general, y la banca española, en particular, es la morosidad. Pero, ¿tan importante es que no paguen como su reflejo contable? O formulado de otra forma, ¿tan importante es asumir que ingresarás menos en el futuro por esa deuda que puede no ser saldada en su totalidad o es aún peor reconocer en un documento contable que no cobraras nada para luego más tarde recuperar gran parte de la deuda impagada?
Eso mismo ha debido pensar el Banco de España que ha levantado la exigencia de tener que provisionar el 100% de los préstamos hipotecarios impagados, después de todo estos préstamos tienen una garantía real que la respalda (un vivienda) que aunque pierda valor algo podrán conseguir con su venta.
Para algunos, esta medida ha sido más importante que las adoptadas mediante el Frob (el préstamo de dinero que hizo el Estado a los Bancos).
¿Es esta medida positiva para los bancos? Pues sí, porque la han aplaudido con las orejas de tanta emoción. Pero hay que saber, que para algunos es demasiado tarde, como Caja Castilla la Mancha (CCM), que su alta morosidad (que ya llega al 17′33%) en el sector inmobiliario le dará algún alivio.
¿Supone este cambio de interpretación la solución de los problemas para los bancos? No y ellos lo saben. Porque lo de las provisiones y todo eso está muy bien para no asustar al personal, pero lo importante es librarse del ladrillo.
No es posible la recuperación sin créditos

La economía mundial sigue en crisis, aunque el FMI diga lo contrario, aunque en España la crisis sigue siendo profunda, aún puede ir a peor.
Hay problemas que se van solventando gracias a la crisis. Fallos o desequilibrios que tenía la economía, como el exceso de especulación (pero que nadie se engañe, siguen ahí manejando los hilos).
En concreto, en España hay cosas positivas que se están dando, como la corrección del déficit comercial, que cuando más boyante iba la economía ya muchos dijeron que era preocupante. La caída del consumo de las familias ha afectado al gasto que se hacía en importaciones.
Algunos factores ayudarían a la recuperación:
- El precio del petróleo a 70 dólares, cuando en el verano pasado llegaron a los 150. Aunque el petróleo está tan correlacionado con la coyuntura económica, que conforme se vaya mejorando la economía su precio irá subiendo de forma preocupante de nuevo.
- La caída del Euríbor. El índice de referencia en tantos créditos y préstamos de familias. El grave problema sería esa cláusula abusiva de algunos préstamos que establecieron un suelo. Una cláusula contractual absolutamente leonina.
- Los planes de estímulo fiscal, créditos del ICO y demás iniciativas que intentan que se sostenga un poco con ayuda pública una crisis insostenible.
Hasta ahí todo lo que debería estar ayudando a la economía, pero que casi no se nota.
Por su lado, las entidades de crédito españolas siguen siendo la soga que aprieta el cuello de familias y empresas. Pues para mí, una de las causas de que la economía española siga empeorando es la falta de créditos. Antes, se financiaba el circulante de una empresa, ahora es difícil de conseguir por miedo a la morosidad, y es este miedo a dar estos créditos los que verdaderamente son caldo de cultivo para la morosidad.
Ya con datos de Agosto, los datos sobre créditos nuevos concedidos a familias y empresas son preocupantes. A las familias, el número de créditos concedidos se ha reducido un 41′7 por ciento. Y, por el lado de las empresas, la reducción que se ha dado ha sido de un 42′6%.
En tasa interanual, la bajada fue en los créditos concedidos a las familias de un 13%, mientras que los otorgados a las empresas lo hicieron el 17,1%.
Antes te regalaban el dinero, ahora no tienes salida. Te ponen contra la espada y la pared (liquidar la sociedad para pagar o negociar con proveedores firmando pagarés). Una verdadera calamidad económica y empresarial.
¿Demasiado grandes para caer?

Esto es lo que antes se preguntaban los políticos y reguladores bancarios. Y es que, hasta hace unos años se hacían dos tipos de distinciones en la banca:
- Los que eran tan pequeños que podían dejarse quebrar sin miedo a que afectara al sistema.
- Los que eran demasiado grandes para dejarlos que quebraran sin más, pues causaban un mayor problema: el riesgo sistémico o, en otras palabras, la caída del sistema capitalista.
Luego, se profundizó un poco más en el tema con la pregunta: ¿esos bancos tan grandes que existen ahora se podrían salvar si tuvieran problemas? La respuesta a la que llegaron es que para un gobierno en solitario se volvería imposible su salvamento.
Un ejemplo de banco demasiado grande para dejarlo caer, pero también para ser salvado es el Banco Santander.
La verdad es que esta crisis financiera se podría haber llevado por delante a alguno de estos megabancos, como se ha anunciado por parte del Banco de Inglaterra. Y es que después de la quiebra de Lehman Brothers, los bancos británicos RBS y HBOS estuvieron a unas horas de distancia de la quiebra, en concreto los días 6 y 7 de octubre. Y fue el día 8 de ese mes cuando el gobierno británico inyecto 50.000 millones de libras en el sistema financiero inglés.
Una propuesta para evitar estas altas facturas para rescatar esta serie de bancos tan grandes, sería imponer una “prima de seguro” para la gran banca, tal como propone el BCE. Me parece muy interesante el razonamiento del Banco Central Europeo al decir que, si son bancos tan grandes para quebrar, implicitamente se considera que los gobiernos están obligados a salvarlos, por tanto, es lícito cobrarles un impuesto o gravamen por tal circunstancia que derivan de la naturaleza de esta situación.
Y es que cuando hay una garantía implícita, pero gratuita ¿qué impide que alguien cometa excesos o imprudencias si el coste a priori es 0?
Creo que sería una medida interesante a instaurar para evitar tentaciones a la banca.
Los planes de estímulo

Despúes de trimestres de crisis, con toda la historia que todo sabemos de las hipotecas subprime, burbujas, etc. LLegó un punto en que algo había que hacer. Y en ese momento llegaron los planes de estímulo.
El funcionamiento es sencillo y además en España somos testigos del famoso Plan E que tiene casi todas las aceras de España patas arriba. En este punto hay dos vertientes, dos frases:
La primera: “Hagamos pirámides, aunque no sirvan para nada”.
La segunda: “El peligro de las carreteras hacia ninguna parte”.
Estas son las dos caras de una misma moneda. Por un lado, “hacer pirámides” es la forma de poner dinero en la economía y hacer funcionar el sistema productivo de una forma, más o menos, artificial. En el lado opuesto de la moneda, están los que opinan que gastar en tiempos de crisis está bien, pero gastar los recursos en cosas que incrementen la eficiencia de la economía está aún mejor.
Así que en las dos preposiciones podemos estar de acuerdo casi todo el mundo. También podríamos estar de acuerdo que algo había que hacer para que todo el sistema no se viniera abajo. Se puede criticar que se podría haber actuado mejor, no haber ayudado tanto a los bancos, pero como se suele decir: “es mejor pasarse que no llegar”.
Ya habrá tiempo en su momento para pedir compensaciones a los bancos por este esfuerzo especial. Además de los intereses que se podrían cobrar por las ayudas (de hecho creo que hay algún tipo de interés fijado), se podría poner cuando la situación mejore algún tipo de impuesto especial a los bancos por el esfuerzo del Estado en ayudar a las banca. Podría ser, por ejemplo de un 0′5% de los ingresos brutos.
La cuestión es que este esfuerzo que todos hacemos no le puede salir a los que provocaron este problema gratis.
