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Los “megabancos”
Juan Ramón Quintás, presidente de la CECA, ha advertido hoy el peligro de los megabancos.
Por todos es sabido, que hay bancos demasiado pequeños para ser rescatados y demasiado grandes para dejarlos caer. Pero el presidente de la CECA ha pedido prestar atención a los megabancos, que sería algo así como los bancos demasiado grandes como para poder salvarlos.
Pone énfasis en el tema de que los bancos deberían estar debidamente regulados al alcanzar un determinado tamaño, o en caso contrario, limitar su tamaño.
Aunque no nombró a ninguno, todos dan por sentado que es el Banco Santander, pero porque no piensan en el BBVA.
El BBVA y el Banco Santander nacieron a la par y existe entre ellos una rivalidad para ver quien sería el banco más grande de España (o así me dió la impresión a mí). Más o menos estaban equilibrados y ambos se lanzaron a anunciar sus planes estratégicos. Después de unos años podemos comprobar los resultados.
Revisando los datos de cada uno se puede comparar que BBVA y Santander tienen unas diferencias básicas en diferentes criterios: número de trabajadores (en torno a 171.000 trabajadores por parte del Santander y 112.000 trabajadores el BBVA), por el número de clientes (unos 47 millones por parte del BBVA y unos 90 millones para el Santander) ni tampoco el mismo beneficio (8.876 millones en 2.008 para el Santander y 5.020 millones para el BBVA). Y en cuanto a capitalización bursátil: el santander está en torno a 67.202,19 y el BBVA en 32.982,13 millones de euros.
Aquí podemos afirmar, que las diferentes estrategias entre Santander y BBVA han provisto de resultados diferentes. El Santander que se lanzó al Reino Unido ha visto recompensado sus esfuerzos de demostrar en ese país que un banco español puede gestionar un gran banco y le reporta grandes beneficios en sus balances. En cambio, el BBVA ha sido mucho más cauto y no ha tenido tanta fortuna, pues sus intentos de dar grandes bocados no fueron infructuosos.
Espero que así quede claro, porque cuando Quintás habló de megabancos, todos miraron a Santanter y no a Bilbao.










