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Una vez más, el ladrillo triunfa sobre el medio ambiente
Ha sido difícil elegir un ángel o un demonio esta semana. Había varios candidatos, y la disputa estaba reñida. Sin embargo, finalmente por la dimensión de sus despropósitos ha ganado Inveralde.
A esta compañía, que solo es conocida en su casa y en Ávila, la juzgamos esta semana por haber talado más de 6.000 pinos para construir una urbanización de 7.500 viviendas y tres campos de golf en una aldea de 156 habitantes. Y todavía le quedan al menos otros 10.000 pinos.
Como no sirven para nada, pues no pasa nada por cortarlos. Todo ello, por supuesto, en la más estricta legalidad, amparada por la Junta de Castilla y León y por unas normas que datan de los años 80.
La cuestión se agrava cuando se conoce que la Confederación del Duero les ha denegado la licencia de agua. Actualmente, los 156 vecinos de la aldea se abastecen con camiones cisterna. Pero, ¿cuántos metros cúbicos de agua hacen falta para dar de beber a una población de 7.500 viviendas? Yo te lo digo: 7.500 viviendas hacen un total aproximado de 22.000 habitantes, lo cual significa 2,5 millones de metros cúbicos de agua al año.
No me extraña que la Tierra esté a punto de explotar, lo que me extraña es que no haya explotado ya.
En fin, que para más detalles, ya tenéis la noticia la publica hoy El País.
Veredicto: Aunque Inveralde esté actuando en la más estricta legalidad, existen conceptos como “responsabilidad social” y “responsabilidad medioambiental” que deberían respetarse, y castigarse si no se respetan.
Me queda la esperanza de no haber sido la única que se ha escandalizado al leer la noticia.










