Anoche tuvimos combate televisado por el título, en la categoría de “Extremadamente Pesados”. En una esquina del cuadrilátero, la siniestra, con calzón rojo encarnado, Don Pedro “Siempre Sereno” Solbes. En la otra esquina, la diestra, con calzón azul eléctrico, el aspirante Don Manuel Pizarro, alias “La Bestia de Endesa”.

Ding, ding. Comienza el espectáculo.

A los cinco minutos del primer ’round’, quedaba claro quién iba a ser el dominador de la velada. “La Bestia de Endesa” propuso un escenario catastrofista, en el que España se encaminaba inexorablemente hacia la destrucción, poniendo sobre la lona los argumentos y reproches del ciudadano medio, que no ve reflejados los buenos resultados que predica “Siempre Sereno”. Solbes, que es perro viejo, rebatió a su oponente poniendo en liza la vieja cantinela de “vosotros lo hicisteis peor”, un golpe bajo que Pizarro recibió con un “yo no estaba entonces”. Ahí se acabó el debate.

El combate fue deribando en una serie de golpes por parte de “La Bestia” que “Siempre Sereno” encajaba con suma facilidad. La argumentación de Solbes, impecable toda la velada, no recibía respuesta por parte de Pizarro, que a cada minuto que pasaba adoptaba la posición de “aprendiz del maestro”, hasta el punto que, en diversas ocasiones, Pizarro se postró ante Solbes para realizarle una felación al grito de “¡Oooh, qué gran ministro es usted, maestro!”.

Pizarro se fue apagando, llegando incluso a farfullar y a rebuscar nervioso entre sus apuntes. Cuando su juego de piernas ya no le daba resultado, “Siempre Sereno” empezó a golpear con dureza. “La Bestia” era un pelele, que cuando se veía cerca de la lona noqueado, gritaba incoherencias tales como “terrorismo” o “ETA”, totalmente fuera de lugar para un debate económico, con tal de desviar la atención de su adversario.

En fin, que Solbes tuvo ocasión de noquear a su oponente, pero debido a la cantidad de muestras de amor que le daba su contrincante, prefirió dejarlo ir con algo de dignidad. Se llevó la victoria a los puntos, pero bien pudo dejar sin dientes a su oponente.

En cualquier caso, el desarrollo del combate dejó un par de cosas claras.

En primer lugar, que la productividad está en mente de ambos candidatos, cosa que es de agradecer cuando sigue siendo este elemento el talón de Aquiles de la economía española. En este apartado, se incluyen elementos como la inversión en I+D, que se reconoce realmente baja para un país que juega a ser algo. Hablamos de que en EEUU se destina un 3% del PIB, en la UE un 2% y en España apenas sumamos una décima al 1%. Como decía mi profesor de EEM, “ya es difícil que Europa lidera al mundo, pero es que España no lo hará jamás”.

Por otra parte, se dejó ver algo que trataremos próximamente, y que es el tema del paro. No es tan importante que haya subido puntualmente, como se piensa, pues lo realmente interesante es que los porcentajes se mantengan en torno al 8%. Sobre todo, cuando la economía atraviesa una situación como la actual. Hay que tener en cuenta que hemos pasado a ser cinco millones de habitantes más en poco tiempo, por lo que es normal que en el momento en que la creación de empleo se estanque, la cifra de parados aumente. Lo que daba una idea de que las cosas se hacían bien, es que la tasa de paro fuese descendente. Pero ya hablaremos largo y tendido sobre cómo se desarrolla este asunto y qué medidas se adoptan al respecto.

También se habló de la inflación. Se culpa al petróleo por parte del Gobierno, y a la falta de previsión por parte de la oposición. En realidad, es una cosa intermedia. No cabe duda de que nuestro crecimiento depende de la energía, y que ésta, a su vez, procede del petróleo, por lo que a la larga deberíamos reducir nuestra dependencia del oro negro para no ser tan sensibles a sus fluctuaciones. No creamos a pies juntillas lo que dice nuestro candidato favorito, pues el muy cochino pretende hacerse con el Gobierno de España a cualquier precio. La inflación en España ya ha subido muy mucho con otros Gobiernos igualmente, y siempre más o menos por los mismos motivos.

En fin, resumimos hasta ahora los puntos en energía, productividad y control del paro.

Ahora, sabemos más o menos bien cómo es posible que la rebaja que proponen los populares para los impuestos sea mayor que la de los socialistas. Privatizando. Es decir, que proponen liberar de compromisos al Estado poco a poco, para así reducir sus gastos. ¿Es esto bueno o malo? Pues depende de lo que quieran privatizar, claro está. Mejorará la competitividad y la economía en términos generales, pero se corre el riesgo de dejar indefenso al ciudadano frente a las adversidades. Aquí cada uno que elija lo que más rabia le dé, pero si bajar impuestos significa privatizar las pensiones, la Educación o la Sanidad… que no cuenten conmigo. Yo soy de la opinión de que el capitalismo puro y duro no nos llevaría de la mano hasta la excelencia. ¿Vivir para trabajar, al más puro estilo americano? No, gracias. Prefiero disfrutar mis días.

Hablemos de vivienda. Unos proponen liberar suelo y otros Vivienda de Protección Oficial a mansalva. En fin, que nuevamente depende de los modos y las formas. Respeto al medioambiente y desarrollo sostenible, creo que sería la apuesta adecuada. Está bien lo de liberar el suelo cuando se garanticen abastecimientos y servicios, pero no a lo bestia y cargándose el poco patrimonio natural que nos queda. Abogar porque gran parte de las nuevas viviendas construidas fueran de VPO debería ir, además, de la mano de los nuevos crecimientos.

Para terminar, alabar la posición de Solbes, que cada día me parece mejor Ministro, a pesar de estar con los socialistas, que lo deben tener frito. Los socialistas se deben preocupar menos por cuestiones banales y centrarse en extrapolar los buenos resultados macroeconómicos, que los tienen de verdad, a la microeconomía del ciudadano de a pie, que al fin y al cabo es el que sufre en sus carnes el día a día. También creo que deberían abandonar este discursito de “aquí no pasa nada, somos los reyes del mambo”, para empezar a reconocer la verdadera dimensión del problema que se nos avecina, ya que empieza uno por una desaceleración económica como la que tenemos hoy en día, señores míos, y se acaba con una recesión-crisis “del cagarse”. Yo cambiaría el lema del PSOE por el de “Crisistunidad… uhmmm…”. Reiterar, además, mi opinión de que la barba hace de Solbes un tío la mar de interesante, a la par que sexy.

En fin, que para votar no creo que baste con ver el debate y decir quién mola más, porque ahora falta estudiarse bien los programas y ver cómo piensan cumplirlos. Recordad que no hay voto más inútil que el que se da por simpatías. No es fácil leerse los programas, sobre todo para aquellos que lo único que leen es el Marca, y encima sólo las letras gordas, pero se debe hacer un esfuerzo por el bien de todos. Nos encontramos con dos aspirantes de corte neoliberal, aunque uno más que otro. Uno el socialista menos socialista de la historia, con experiencia y una gestión bastante decente a sus espaldas, y otro, el popular, que ha demostrado saber muy poco de macroeconomía, mucho de empresa privada y demasiado sobre lo que quiere oir el populacho.

Nos hemos dejado muchas cosas en el tintero, pero… ¿tú te imaginas lo que es realizar una transcripción exhaustiva de todo cuanto dicen los dos payos estos? Que no hombre, que no me pagan tanto.

También te puede interesar:

Tags: , , ,