Biocombustibles, ¿una solución o un nuevo problema?
Hace ya un tiempo que venimos escuchando que los biocombustibles son la panacea de todos nuestros problemas. Evitarán que el precio del petróleo suba hasta el infinito, como está ocurriendo hasta ahora. Gracias a la bioenergía los buenos de la película no dependerán tanto de los malos, que actualmente se considera que son los que tienen el petróleo. Y entonces, por suerte, los países en vías de desarrollo tendrán nuevas alternativas para emerger de sus problemas económicos.
Esto es solo en teoría, porque las voces críticas están empezando a surgir. Resulta que el desarrollo tan rápido de los biocombustibles, gracias a esta fiebre que nos ha entrado a todos (los gobiernos, me refiero) está ocasionando efectos perversos e inesperados.
Como una gran parte de las tierras que antes se utilizaban para plantar cultivos destinados a la alimentación humana ahora se utilizan para plantar biocombustibles (maíz, caña de azúcar y similares) los precios de los cereales están subiendo hasta el cielo y más allá, y todavía no sabemos cuándo van a parar. Y estos que antes se las veían canutas para comprar el pan del día a día, ahora lo tienen incluso peor. Estos son los de las economías que iban a emerger, de la que hablábamos antes.
Además, no sólo los humanos comemos cereales, también los animales que luego nos comemos en estupendos filetes. Así que, claro, el precio de los filetes va camino de alcanzar el mismo cielo.
La tercera consecuencia de solo plantar cereales “energéticos” es que la biodiversidad se va al carajo, y como no son para comer, pues se les fumiga con pesticidas a montones, provocando mayores contaminaciones de agua, y el suelo, al no seguir los ciclos correspondientes, pierde también su calidad.
Por otro lado, hay que considerar también que los biocombustibles no son tan bio. El proceso necesario para que puedan liberar su energía consume también grandes cantidades de la misma, que viene, adivínenlo, del petróleo.
O sea, que el ciclo es el siguiente:
- En mi campo que antes plantaba trigo para llevar al molino y hacer pan que me comía en los bocatas de chorizo, ahora planto maíz, que no me voy a comer.
- Como no me lo voy a comer, no me preocupo de echarle mierdas, y modificarlo genéticamente, para que sea mejor, más fuerte, y no se lo coman tampoco los bichos del campo.
- Cuando lo recojo, me lo llevo a una biofábrica, donde lo queman con combustible normal, ese que antes usaba para poner en mi coche.
- Y lo que se libera como resultado es nuevo combustible, eso sí, esta vez, bio.
¿No es un poco complicado?
Total, que la excusa que se da para poner en marcha todo este mecanismo es que la bioenergía es más respetuosa con el medio ambiente, porque su combustión libera mucha menos cantidad de CO2. Pero como no se garantice una producción agrícola responsable y se pongan medidas a nivel internacional para que el medioambiente tampoco sufra, vamos a tener que ir todos andando.
A mi me da en la nariz que lo que ocurre es que USA se está cansando ya de la OPEP y quiere una nueva gallina de los huevos de oro.
28/05/2008 @ 9:42 am
el biocombustible es una puta mierda